Para podernos encontrar con un gran hombre que dio gloria a Dios en su pintura pero también en su vida, quiero compartirles unas palabras de San Josemaría Escrivá que para mí reflejan la forma en que Georges Rouault, expresionista, se comprometió con su trabajo y con su ser cristiano, pintor, esposo, padre, escritor y amigo:

“730.- Has de trabajar con tal visión sobrenatural, que sólo te dejes absorber por tu actividad para divinizarla: así lo terreno se hace divino, lo temporal se hace eterno”. FORJA

El pintor francés Rouault nació en el año de 1871 en una época difícil para la Iglesia que suscitó grandes conversiones. Rouault fue discípulo de Gustave Moreau quien fue un gran guía para él. Con el paso del tiempo fue descubriendo su propio genio e identidad que lo llevaron a ser fiel a una misión espiritual, quizá no entendida para muchos, de descubrir el dolor de Jesús en una humanidad quebrada por el sufrimiento.

Sus amigos, también conversos, Jacques y Raissa Maritain, pudieron ver en él a un verdadero hombre de familia, fiel amigo y compañero paciente en la adversidad. Su intención artística siempre fue pura porque su mirada siempre estuvo en las alturas para contemplar a Dios y descubrir su propósito.

La siguiente frase que él escribió resume el sentido de su vida y de su arte: “Mi única ambición es ser capaz, un día, de pintar a Cristo de manera tan conmovedora que quienes lo vean se conviertan.” Y realmente se dio a la tarea de pintar a Jesús en su dolor. Muchos no entendieron su estilo duro de pintar. Fue todo un reformador del arte de su tiempo. Él pudo encontrar su propio llamado gracias a que supo retirarse de los círculos de moda para aislarse en una vida sencilla de compromiso con su familia, con su persona y con Dios. Varios de los temas que él eligió en su pintura fueron criticados por ser considerados reprobables, como el caso de pintar burdeles y tribunales. También tomó el tema del circo como fuente de inspiración. Lo que pasaba era que Rouault quería representar las tragedias humanas ligadas a los vicios, la hipocresía y la superficialidad para mover a las personas a regresar al amor verdadero que se encontraba en el amor de Dios, siempre sanador.

La lectura del libro Sobre el Arte y la Vida, donde se plasman varias reflexiones de Georges Rouault, me ha hecho profundizar en la relación tan hermosa entre la vida espiritual, el arte que cada quien logra desarrollar y el propósito de nuestras vidas. En esta obra que dedica a: “la querida y dulce Marta (su esposa) y a nuestros hijos”, el autor destaca la influencia de amigos, escritores y artistas de su tiempo, pero también describe su propia visión de su profesión y de lo que es realmente importante.

Me parece que Georges Rouault es una figura que debe ser recordada en el tiempo porque con su voz y su pintura pudo expresar su descontento por la corrupción de su época pero también su esperanza en una mejor vida motivada por el bien, la verdad, la belleza y la unidad. Hoy necesitamos personas como él que den testimonio de unidad y congruencia en su vida pública y privada, en su vida familiar y espiritual, en su interior y en su exterior.

Escuchemos algunas reflexiones de Georges Rouault como invitaciones a crecer como seres humanos:

“El genio no consiste en ningún modo en hacer cosas de proporciones gigantescas, sino en hacer, con poco, una obra piadosa”.

“En definitiva lo que es bello permanece escondido y siempre ha sido así. Hay que ser honrado y perseverar hasta la muerte para encontrarlo. Siempre habrá pena y tormento para aquél que se comprometa en esta búsqueda que es, al mismo tiempo, alegría profunda y silenciosa”.

“Lo que yo hago no es nada. No me deis tanta importancia. Un grito en la noche. Un sollozo frustrado. Una risa estrangulada. En el mundo, todos los días miles y miles de necesitados que valen mucho más que yo, mueren en el empeño”.

“Soy el amigo silencioso de aquéllos que se afligen en el surco profundo”.

“Vamos cada vez más de prisa, ni siquiera tenemos tiempo de suspirar en el momento en el que desaparecemos. El arte en este siglo mecánico ¿no sería un milagro?”

“¿Con qué condiciones puede entrar el arte en la Iglesia? De rodillas y en silencio”.

“Creo que al aislarme no soy tan orgulloso como parece, sino que estoy deseoso de recogerme, de trabajar en paz, evitar la super producción y las tentaciones, demasiado numerosas de dispersión…”

“Lo más secreto, lo más bello, no se adquiere si no es por un amor perseverante y un esfuerzo silencioso, lejos de las polémicas”.

VOCES EN EL TIEMPO

Martha Moreno