“El otro mundo está presente en nuestro mundo” … Ésta es una frase del filósofo francés Jacques Maritain, padre del humanismo cristiano. Fundó, junto con su esposa Raissa, los Círculos Tomistas, dedicados a entrar a fondo en la obra teológica de Sto. Tomás de Aquino, partiendo de un voto de oración. En esos círculos se reunían sacerdotes, laicos, intelectuales, personas de diferentes nacionalidades y ocupaciones. Celebraban cada año un retiro espiritual en Meudon, Francia. Esas reuniones fueron interrumpidas por la Segunda Guerra Mundial y ya no continuaron, pero la misión de los esposos Maritain continuó como fuente de luz para la Iglesia.
En su obra: Cuaderno de Notas, Maritain profundizó en el misterio de la Comunión de los Santos. Esta comunión, que pronunciamos en nuestro Credo, está explicada en el Catecismo de la Iglesia Católica: “962: Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, y que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones”.
La propuesta de Maritain era la de no sólo pedirle favores a los santos. Él sugería incluir en nuestras oraciones las intenciones de los santos para ayudarles a que siguieran cumpliendo sus misiones en la tierra. Esto me recuerda mucho a Santa Teresita de Lisieux. Ella escribió que, después de su muerte, seguiría muy activa haciendo obras buenas en la tierra. Me imagino que sería un gran acto de amor el unirnos nosotros, mediante oraciones y ofrecimientos, a ese trabajo de Sta. Teresita.
Esta es la invitación que nos hizo Jacques Maritain: “La idea que quisiera proponer es la siguiente: puesto que la Iglesia Triunfante es una sola Iglesia con la Iglesia militante, y puesto que los santos siguen ocupándose de las cosas de la tierra e interesándose en ellas (todo esto lo ven en la misma visión beatífica), indudablemente tienen ellos su propia idea y sus propias intenciones con respecto a estas cosas, con respecto a la vida y al comportamiento de la Iglesia militante y a la vida y al comportamiento de cada uno de nosotros, y del progreso y de la expansión del reino de Dios…
En consecuencia, la verdadera manera en que debemos existir con ellos y mantener una comunión viva con ellos, ¿no será rezarles por sus propias intenciones, para la realización de sus propios designios y de sus propios deseos referentes a las cosas de aquí abajo, para que así la voluntad de Dios se cumpla más y más en la tierra?”
Aceptando esta propuesta, me uno a las intenciones de Jacques y de su esposa Raissa. Ellos no han sido canonizados, pero eso no es impedimento para unirnos a su oración. Bien escribió también Maritain: “En el cielo hay gran cantidad de otros santos, y no sólo santos canonizables que aún no han sido o nunca serán canonizados; todo ese mundo son santos ejemplares, que son faros para la humanidad, y que han vivido bajo régimen habitual de los dones del Espíritu Santo”. Conociendo la historia de este matrimonio y su forma de orar, realizo un ejercicio en el que imagino sus peticiones y las hago mías:
Por la conversión de la humanidad.
Por el pueblo judío. Raissa nació en un hogar judío y luego se convirtió al catolicismo.
Por la paz en el mundo. Ellos vivieron tiempos terribles de guerra.
Por los inmigrantes. Tuvieron que radicar un tiempo en Estados Unidos durante la guerra.
Por la Iglesia, el Papa, los sacerdotes y los laicos consagrados. Por la unidad en la Iglesia.
Por los benedictinos (ellos fueron oblatos benedictinos) y por los dominicos (su santo más querido fue Sto. Tomás de Aquino que era dominico).
Para que la misión que iniciaron en los Círculos Tomistas vuelva a tomar fuerza en este tiempo.
Para que muchas personas retomen la oración en sus vidas (voto de oración).
Por los hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús. Jacques, ya viudo, entró en esta congregación que surgió en el espíritu de San Carlos de Foucauld.
Por los artistas y poetas. Raissa fue poeta y ambos esposos fueron teóricos del arte. Toda una comunidad de artistas y escritores se convirtió gracias a la amistad que tuvieron con los Maritain.
Por sus ahijados, amigos y todos los que continuaron su misión.
Para que sus escritos, y los escritos de su padrino Leon Bloy, sigan ayudando a las personas de este siglo a descubrir a Dios en sus vidas.
Por los filósofos, políticos y maestros. Jacques escribió mucho sobre filosofía, educación y política.
Para que más personas descubran el amor de Dios y busquen alabarlo. Raissa fue una gran contemplativa.
Por los enfermos. Raissa sufrió mucho por enfermedades durante su vida.
Por el fin de todas las guerras.
Por la misión de los laicos en la Iglesia.
Para que sean vencidas las ideologías y el Reino de Cristo prevalezca.
Finalmente, pido que las virtudes heroicas de este matrimonio sean reconocidas y algún día sean elevados a la categoría de santos canonizados en nuestra Iglesia.
VOCES EN EL TIEMPO
MARTHA MORENO
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