Ver la aventura de la vida como un camino de regreso al hogar es un tema con el que me sigo topando. Hoy escuchaba la canción “Take me home, country roads” del norteamericano John Denver y me encanta esa idea del compositor de pedirle a los caminos rurales que lo regresen al lugar al que pertenece, a su origen, a ese sitio donde se encuentra a sí mismo y se siente plenamente querido. Pudiéramos preguntarle primero por qué se fue, a dónde iba, y cómo fue que perdió su identidad y eligió estar donde no recibía amor.

Estoy leyendo nuevamente El Regreso del Hijo Pródigo de Henri Nouwen. El escritor Francois Mauriac decía: “Dime lo que lees y te diré quien eres, eso es verdad; pero te conoceré mejor si me dices lo que relees”. La verdad no sé cuántas veces he leído este libro y cada vez que lo hago aprendo cosas nuevas siempre muy relacionadas con mi experiencia de vida en ese momento. Es un libro que trata precisamente de regresar al hogar espiritual, a reconocernos como hijos muy amados de un Dios amoroso que nos está siempre esperando. Trata, entre otros temas, de un padre que, en palabras de Vincent Van Gogh, pasó varias muertes y sufrimientos esperando a que volviera el hijo que se fue y se perdió. ¿Por qué se perdió? Porque no supo realmente quién era, su grandísima dignidad, y se puso a escuchar voces falsas que le dijeron que no valía, que tenía que demostrar que era digno, que tenía que tener dinero, fama, reconocimiento, experiencias y muchos contactos para que alguien lo pudiera querer. Es la historia de cada ser humano que no se conoce a sí mismo y permite ser masificado, manipulado o engañado en lugar de voltear hacia arriba y descubrir sus dones y el gran amor que lo circunda. Lo maravilloso es que está llamado a regresar y a recuperar su lugar privilegiado.

Durante la pandemia fue publicado un libro de Gabrielle Earnshaw, encargada de los archivos de Henri Nouwen en la Universidad canadiense de St. Michael´s, titulado: “Henri Nouwen y el Regreso del Hijo Pródigo: La creación de un clásico espiritual”. Todavía no ha sido traducido. Me interesó mucho el trabajo de investigación de la autora sobre qué llevó a Nouwen a escribir el libro, cómo estaba su vida en ese tiempo y cómo estaba el mundo que necesitó de un libro tan profundo como El Regreso del Hijo Pródigo.

Les comparto algunos puntos muy interesantes de este nuevo libro de Gabrielle y de lo nuevo que yo estoy recibiendo de la relectura del libro de Nouwen:

  1. Henri Nouwen además de ser sacerdote era psicólogo y recibió mucha influencia de las teorías de Anton T. Boisen, fundador de la Educación Clínica Pastoral (CPE) en Estados Unidos, dirigida a ministros y capellanes para que apoyaran en hospitales, sanatorios psiquiátricos y otros establecimientos. Boisen fue un pionero en el estudio del caso para la pastoral litúrgica y profundizó mucho en la condición humana a nivel psicológico y teológico. Decía que cada persona era un documento humano vivo en donde se escribían muchas experiencias. Boisen sufrió severos problemas mentales que lo llevaron a internarse y todo lo que vivió le sirvió para sus estudios y para ayudar a otros. Lo que aprovechó Henri Nouwen para su libro fue la idea de que para sanar a una persona era necesario sanar sus relaciones, incluida su relación con Dios. Henri Nouwen, partiendo de la parábola, de una pintura de Rembrandt y de su propia vida, entró en los universos del hijo menor, del hijo mayor y del Padre, con el propósito de que cada persona que lo leyera se fuera identificando con ambos hijos y se sintiera invitada a ser “padre” en un proceso de madurez.
  2. Me llamó mucho la atención el descubrir que en el tiempo de la escritura del libro (1983 a 1992) hubo un resurgimiento de temas sobre el alma humana en los libros que se estaban publicando en Estados Unidos. Las personas se estaban dando cuenta que por descuidar el alma se estaban presentando muchos problemas en las personas a nivel espiritual, social, moral y mental, como obsesiones, adicciones y vacíos. Todos esos problemas se han agudizado ahora porque nuestro mundo está mucho más secularizado, fragmentado y necesitado de un amor incondicional que sólo nos puede ofrecer Dios. Por eso resulta tan actual este libro y tan necesario.
  3. En esta nueva lectura del Regreso del hijo pródigo me encontré con una cita sobre ver a Jesús como el hijo pródigo. No en el sentido de que se haya ido a despilfarrar una herencia o a portarse mal. Un hijo pródigo porque deja la comodidad de la vida con su Padre para irse a un país lejano. Él no se va porque quiera rebelarse sino por un acto de obediencia absoluta, de obediencia por amor. Su intención era la de tomar el pecado de los seres humanos, entrar en el misterio de la Pasión y regresar con toda la humanidad a Dios, el Padre amoroso que espera. Nouwen cita al Hermano Pierre Marie Delfieux, fundador de las Comunidades Monásticas de Jerusalén, para tocar este tema de Jesús que se encarna habiendo salido de su hogar espiritual. Yo ya había leído al Hermano Pierre Marie y me había gustado mucho su idea de crear refugios de adoración dentro de las ciudades grandes para combatir tanto ruido, prisas y angustias. Él se llegó a considerar un monje dentro de la ciudad y fue en el templo de San Gervasio en Paris donde iniciaron estas comunidades monásticas. En sus escritos partía siempre del amor de Dios y de ese invitar al ser humano a escuchar la voz de Dios que le dice: “Eres mi hijo muy amado en quien me complazco”.
  4. Para las personas que les gusta el arte, es maravilloso el llegar a conocer qué tuvo que vivir un pintor como Rembrandt para poder pintar El Regreso del Hijo Pródigo. La pintó casi al final de su vida y había experimentado una profunda transformación por el dolor. A Rembrandt también le toca el ser comparado con el hijo menor y con el Padre. Vale la pena captar todos los detalles de su pintura que quizá sólo podamos conocer gracias a las largas horas que pasó Nouwen en oración y observación frente a ella.
  5. Por último, vale la pena este gran clásico porque nos hace entender cuál es nuestra naturaleza, identidad, sentido de vida, vulnerabilidad, anhelo más profundo y misión en libertad. Es un libro sobre el amor y la misericordia. Te invito a leerlo o a releerlo.

VOCES EN EL TIEMPO. MARTHA MORENO