Cuando se escucha o lee el poema Nada te Turbe, nada te espante de Sta. Teresa de Ávila, se experimenta un abrazo de Dios que invita a confiar en el más grande Amor y a soltar las angustias o miedos que muchas veces nos encadenan. Ese “todo se pasa” es fuente de sosiego si logramos descansar en las palabras: “Quien a Dios tiene nada le falta”, que reconocen plenamente la presencia de Dios en nuestros corazones.

Mientras leía la obra “Él y Yo” de Gabriela Bossis, me encontré con una frase que Jesús le dijo a Gabriela: “Que nada te turbe… ¿Qué te importa la tierra si eres mía? Yo sé guardar lo que me pertenece. Que el pensamiento de pertenecerme prevalezca sobre todos los demás”. Esa certeza de sabernos de Dios nos otorga una seguridad impresionante: nos hace sentirnos protegidos en nuestros pequeños mundos donde quizá muchas veces ha reinado el pensamiento de que no somos importantes. Pero sí lo somos y muy importantes. Cada uno, en nuestro carácter único, somos hijos muy queridos de Dios. Al estar conscientes y seguros de que Dios actúa en nuestras vidas podemos ser capaces de hacer a un lado cualquier miedo y abrirnos a la libertad. Imaginemos a Gabriela escuchando de Jesús lo siguiente: “Él (Dios) se apodera de lo que te sobrepasa y sin cesar interviene en tu vida. Eres de su familia, eres de su descendencia. Espéralo todo de Él”.

El ser humano tiende a olvidar su estirpe divina originaria (hecho a imagen y semejanza de Dios) y sólo cree lo que le impone el ambiente, las modas, las series o las ideologías. El hombre actual piensa que los más libres son los exitosos, los poderosos, los rebeldes, los influencers o los que manejan los hilos del mundo. Pero luego se da cuenta de que eso no es así cuando lee sus biografías y capta su vacío o esclavitud interior.

La verdadera libertad nos hace descubrir que, más que liberarnos de las situaciones externas que nos dominan, tenemos que deshacernos de las ataduras que nos impiden amar: nuestra falta de fe, de esperanza, nuestros defectos o pecados, el resentimiento que anida en nuestro interior, nuestros pensamientos negativos que nos detienen o las heridas que nos impiden dar lo mejor de nosotros mismos, para abrirnos a nuestra misión de vida.

¿Cómo fue la vida de Gabriela Bossis en relación a estas ideas de presencia, pertenencia y libertad? GABRIELA BOSSIS (1874-1950) fue una escritora francesa y productora de obras de teatro. Viajó mucho por su profesión. Cada vez que llegaba a un nuevo lugar buscaba un templo para dedicarle una hora santa a Jesús. A los 49 años compuso y presentó su primera obra de teatro. Desde los 62 hasta los 76 años mantuvo un diálogo permanente con Cristo que dejó escrito en su diario Él y Yo. Durante su vida se dieron guerras y momentos muy difíciles. Para ella la forma de permanecer serena y en paz fue esa fidelidad a la conversación con Dios que, en una vida oculta, le dio sentido a su existencia.

PRESENCIA: Ella vivía en constante presencia de Dios. Todo se lo presentaba y ofrecía. Aunque en su exterior hubiera mucho movimiento por su intenso trabajo y continuos viajes, siempre encontraba ese tiempo especial de gracia para estar a solas con su dueño y mejor amigo con el que siempre platicaba: Jesús en el sagrario. El 27 de junio de 1937 Cristo le dijo: “Que tu vida sea un recogimiento continuo, una ininterrumpida conversación con tu Señor”.

PERTENENCIA: Ella se sabía de Dios y eso la animaba cada día. Su mundo estaba en guerra,  tuvo tiempos de enfermedad, de incertidumbre y de soledad. También vivió momentos muy felices, de logros y plenitud. Todo era parte del plan de Dios para ella en ese sentido de pertenencia: “Tú no cuentas sobre la tierra con nadie que pueda escucharte con la avidez con que Yo lo hago. No hay corazón que pudiera conservar lo que tú dices, completarlo y embellecerlo. Y todo lo que me dices necesita pulimiento, acentuación, aumento. ¿Quién se lo dará? Solo Yo, tu Animador. Pero tú me invitas cada mañana a hacerte vivir….”

LIBERTAD: Gabriela se reconocía dueña de una libertad sólo posible gracias a la apertura de su ser a los dones de Dios. Jesús le dijo: “¿Cuántas veces dije en el Evangelio: No tengan miedo? Lo que deseo es vuestro amor. Tengo un respeto infinito por vuestras decisiones libres. Y muchos caminos para llegar a cada uno. Hago la corte a las almas con variadas delicadezas; me valgo de un recuerdo, de un pensamiento, de un acontecimiento. Tú misma has comprobado que los momentos hay que escogerlos sin mirar atrás, pero que hay que entregarse con confianza a una vida nueva, que ya no es para uno mismo, sino una vida a dúo, para la Gloria del Padre”.

Mediante estos tres valores de presencia, pertenencia y libertad podemos responder en confianza y abandono a la invitación de Dios de no dejarnos turbar por nada. Gabriela Bossis fue un ejemplo de una mujer laica, terciaria franciscana, escritora y productora de obras de teatro, que vivió plenamente el primer mandamiento: Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Ese amor lo supo llevar con paz a sus hermanos en presencia, pertenencia y libertad.

VOCES EN EL TIEMPO

MARTHA MORENO PEÑA