Hace siete años inicié la preparación de un viaje. Para mí son importantes las preparaciones porque me permiten aproximarme a los eventos importantes de una manera consciente, confiada y feliz. Prepararte es empezar a vivir desde antes, colocando el futuro en tu presente, gozándolo por anticipado y poniéndolo todo en manos de Dios. Preparar la vida es abrirte al tiempo de eternidad. Al invitar a Dios a preparar contigo lo que viene, lo vas haciendo parte integral de tu vida. Él irá acomodando los acontecimientos para que correspondan a ese plan que tiene sobre ti y sobre los tuyos. La vida es preparación para la vida eterna.

 

Volviendo a mi viaje, su inicio sería el 6 de Agosto del 2014, fiesta de la Transfiguración. Iría acompañada de mi mamá y de mi hermana. El 4 de Julio, fiesta de Nuestra Señora del Refugio, quise iniciar un camino de 33 días que culminaría en el día de nuestra salida. Tenía gran ilusión por volver al templo de Nuestra Señora de las Victorias, Refugio de Pecadores. ¿Cómo fue esa preparación? Cada día le ofrecí un poema a la Virgen, me dediqué a investigar los lugares que conoceríamos, estuve leyendo sobre santos que vivieron en los lugares que visitaríamos, y ofrecí ese tiempo y el del viaje por las necesidades de nuestra familia. Puedo decir que la oración fue el fundamento de esa preparación que nos ayudó mucho para aprovechar al máximo la oportunidad que tuvimos de una reunión familiar en sitios maravillosos.

 

A ese camino de preparación le di un nombre: “Del Refugio a la Transfiguración”. Desde ese año, en las mismas fechas, he vuelto a repetir el camino. Ya no para preparar un viaje, sino para vivir un tiempo especial en el que María como Nuestra Señora del Refugio me va llevando a Jesús Transfigurado. Le presento a María algunos poemas y entro en un oasis de paz justo a la mitad del año. La Virgen María, como perfecto refugio, es la verdadera guía del camino que aparentemente yo preparo.

 

Así como fue importante para mí el preparar un viaje, creo que es muy necesario el preparar siempre las etapas importantes de nuestras vidas para saberlas recibir con mayor ilusión. Ejemplos serían: elaborar un plan de vida, preparar el matrimonio durante el noviazgo, preparar la venida de los hijos cuando se está recién casado, preparar la llegada de la pubertad y adolescencia de los hijos, preparar los sacramentos, preparar la vida familiar como fuente de servicio, preparar el nido vacío, preparar la vejez y preparar la muerte. Conviene preparar las misiones de vida, los proyectos y trabajos, las dificultades que se ven cercanas y las celebraciones. La amistad se enriquece con la debida preparación, como lo dice indirectamente el sacerdote José Luis Martín Descalzo: “Toda verdadera amistad es fecunda en ideas, en saber adelantarse a los gustos del amigo, en saber equilibrar el silencio con la conversación, en descubrir cuándo se consuela con la palabra y cuándo con la simple compañía”. Es hermoso y muy importante el saber preparar la Eucaristía: en la Imitación de Cristo del beato Tomás de Kempis podemos encontrar ideas muy buenas y creativas para hacerlo.

 

La oración es siempre preparación para un encuentro con Dios: en sí ya es parte de ese encuentro o el encuentro mismo. Quisiera aprender a preparar mi oración y el tiempo de vida que Dios todavía quiera concederme imitando a Rublev cuando preparaba su trabajo con iconos, a Fra Angelico cuando se presentaba ante Dios antes de pintar, a Leon Bloy cuando se disponía a escribir y a Chopin cuando alistaba su ambiente para componer increíble música.

 

Me gusta prepararme y realizar caminos de preparación. Termino con un poema y con una frase del pintor Van Gogh que le escribió a su hermano Theo: “De buena gana me contentaría con no ser más que un preparador de los otros pintores del porvenir, que vendrán a trabajar en el Sur”.

 

DEL REFUGIO A LA TRANSFIGURACIÓN

 

Con rumbo a la Transfiguración

voy caminando en este refugio

que me entrega en anticipación

a mi amado Corazón de lujo.

 

Con plegarias en adoración

con María me siento segura

de recibir toda protección

y las gracias de una fe madura.

 

Con rumbo a la Transfiguración

vivo eternamente agradecida,

con la mirada al cielo en acción

contemplativa en simple guarida.

 

 

VOCES EN EL TIEMPO

MARTHA MORENO