“Nos trataron con una solicitud poco común” es el lema de este año para la semana de oración por la unidad de los cristianos. Esta frase la pronunció San Pablo después de haber naufragado en las costas de Malta, cuando iba prisionero hacia Roma. Esa interrupción le mostró nuevamente la fuerza de su misión. Los isleños mostraron hacia todo un grupo lleno de miedo, lastimado por la tormenta y completamente dividido (venían marinos, guardias y prisioneros), una amabilidad especial que permitió una convivencia sanadora y unificadora.
Antes de llegar a la costa, mientras se sentía la fuerza de la tormenta, San Pablo, confiando en la Divina Providencia,convenció a toda la tripulación de soltar la valiosa carga del buque. Gracias a esa acción se salvaron todos. En ese dejar atrás lo que estorba y lo que no sirve está un camino clave para la reconciliación de todos los cristianos. Otros valores propuestos para la oración de este año son: la iluminación, la esperanza, la confianza, la fortaleza, la hospitalidad, la conversión y la generosidad.
En esa búsqueda de unidad atendiendo a la petición de Jesús: “Sean Uno como el Padre y Yo somos Uno”, los invito a “procurar una especial solicitud” con los demás, y hacer suya mi oración:
En una semana bendita
detenida fuera del tiempo,
me dispongo a elevar mi incienso
en plegaria por vía escrita.
Es la unidad de los cristianos
mandamiento de amor perenne,
¿Por qué nuestro mundo se abstiene
de abrazar un cielo de hermanos?
Por la unión dentro de la Iglesia,
principio central que dé ejemplo
de humildad y apertura al templo
de seres humanos que rezan.
Por la unión con los ortodoxos,
cuya riqueza nos despierta
a la tradición por la puerta
de María, Madre del Gozo.
Por la unión con los protestantes,
seguidores de la Palabra
en preparación de la danza
hacia un compromiso constante.
Por la unión con los anglicanos
separados por causas simples
de otros vientos que ya no existen
¿Por qué hoy no nos damos la mano?
Por la unión con los no cristianos
en un abrazo a este planeta
para reparar esas grietas
que nos destruyen por no amarnos.
Por la unión con los que no creen
y sienten tristeza y vacío,
para que se encuentren con Cristo
en profundo amor que serena.
Por la unión con los que se han ido
dejando el hogar, nuestra Iglesia,
para que oigan mi voz sincera:
“nos haces falta, vuelve al nido”.
Por la unión con los más pequeños,
con los santos y pecadores,
con la Madre de los Dolores
que adelanta a todos el sueño
de la unidad que Dios nos pide,
de la unidad que sí es posible,
de la unidad de lo visible
con lo espiritual que nos rige.
Por la unión de todos los hombres
con la Trinidad soberana
que dando sus gracias nos llama
a una integración en su Nombre. AMÉN
VOCES EN EL TIEMPO
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