En cierta ocasión una señora me preguntó: “Padre, ¿Se pueden sacar las cenizas de un difunto de su cripta con motivo de su aniversario?”, yo le respondí: “¿Por qué me pregunta eso?”, ella me respondió: “Es que mi mamá va a cumplir su primer aniversario de fallecimiento y nosotros sus hijos queremos pedirle si nos permite sacar sus cenizas para tenerlas con nosotros en su misa de aniversario”, yo le dije: “Mire, depositar unas cenizas en una cripta o en un nicho dentro de una urna equivale a inhumar los restos de un difunto en una tumba, es decir, así como ya no se pueden sacar los restos de un difunto de una tumba, tampoco se pueden sacar las cenizas de una cripta o un nicho, el criterio es el mismo, debido a que se trata de restos humanos que han sido depositados en su lugar de reposo definitivo, no es conveniente sacar las cenizas de un difunto por cualquier motivo, aunque sea por su aniversario, solo se permite sacarlas cuando son trasladadas de un templo a otro”, entonces ella me dijo: “Pero el aniversario es una ocasión muy especial, y es una vez al año, ¿no se podría hacer una excepción?”, entonces yo le contesté: “El ritual de exequias dice claramente ‘En ningún caso la urna con las cenizas del difunto puede llevarse de nuevo a la iglesia para la conmemoración del aniversario ni en otras ocasiones, pues este traslado posterior del cuerpo o de las cenizas a la iglesia se reserva a los santos canonizados’”, entonces ella me dijo: “Ya entendí padre, le agradezco su explicación, eso le diré a mi familia que tanto me insiste”.
Lo que sí está permitido hacer con las cenizas de un ser querido es tenerlas en un nicho en una iglesia o cementerio, una de las prácticas más comunes es comprar un nicho en una iglesia o en un panteón y guardar en él la urna con las cenizas para que descansen ahí los restos del difunto. La mayoría elige un templo cercano para poder visitar a la persona fallecida. Lo que no está permitido hacer con las cenizas de un ser querido es conservarlas en casa, la conservación de las cenizas en un lugar sagrado puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana. Así, además, se evita la posibilidad del olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas. Por las razones mencionadas anteriormente, no está permitida la conservación de las cenizas en el hogar. Mantener las cenizas de un ser querido en el hogar puede ser un obstáculo para superar el duelo. Se debe estar consciente de que esa persona se ha ido y dejar sus cenizas en un lugar determinado donde pueda uno ir a visitarlo para sentirlo cerca, ese es el primer paso para aceptar la pérdida. También está prohibido esparcir las cenizas en el mar o ponerlas en una joya, para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no está permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos semejantes. Tampoco está permitido colocar las cenizas en la tierra, como dicen los ecologistas, así los restos del difunto pasarían a ser parte de la naturaleza, sin embargo, la Iglesia nos recuerda la dignidad de las cenizas de un cuerpo humano, que fue templo del Espíritu Santo, redimido por Cristo, por eso les debemos sumo respeto y veneración.
Que Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana
Eduardo Michel Flores.
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