Hace tiempo un joven me preguntó: “Padre, ¿Qué dice la Iglesia acerca de la posverdad?”, yo le respondí: “La palabra ‘posverdad’ es relativamente reciente, pero describe un fenómeno antiguo que se ha agudizado en nuestra época. Respondo tu pregunta en tres partes: ¿qué significa?, ¿qué dice la Iglesia? y ¿qué consecuencias tiene?

  1. ¿Qué es la posverdad?

El término “posverdad” se define como:

“Circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a las creencias personales.”

En otras palabras, la posverdad aparece cuando los hechos objetivos dejan de importar tanto y se privilegia lo que me hace sentir bien, lo que refuerza mis ideas previas o lo que conviene a un determinado grupo. No se trata de que la verdad no exista, sino de que se relativiza, se manipula o se ignora si resulta incómoda.

  1. ¿Qué dice la Iglesia sobre la posverdad?

La Iglesia no siempre usa el término “posverdad”, pero sí se ha pronunciado claramente contra este fenómeno, sobre todo en el contexto de la comunicación y la vida social:

  • Papa Benedicto XVI advirtió contra la dictadura del relativismo, que rechaza la verdad objetiva y convierte en norma los sentimientos o conveniencias personales.
  • Papa Francisco ha hablado de la “posverdad” en el contexto de las fake news y la manipulación mediática. En su Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (2018) señaló que la posverdad se alimenta de la desinformación, la manipulación de los hechos y la pérdida de confianza en las fuentes auténticas.
  • El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2464-2487) enseña que la vida social solo se sostiene en la verdad, y que la mentira, la calumnia, la difamación y la manipulación de la información destruyen la confianza y el bien común.

En síntesis, para la Iglesia la posverdad no es solo un problema semántico, sino una forma de manipulación que atenta contra la verdad, la justicia y la caridad.

  1. Consecuencias de vivir en la posverdad

Sociales:

  • Polarización y división: los grupos ya no dialogan sobre hechos, sino sobre percepciones y emociones manipuladas.
  • Pérdida de confianza en las instituciones, los medios y la política, lo que genera cinismo y apatía.
  • Manipulación de masas: facilita el populismo, la propaganda y la explotación de miedos colectivos.

Morales:

  • Relativismo ético: lo bueno o lo malo depende de lo que “yo siento” o “me conviene”, no de criterios objetivos.
  • Erosión de la conciencia: las personas se habitúan a la mentira, la manipulación y la superficialidad.
  • Fragilidad de la palabra dada: si la verdad ya no importa, los compromisos y promesas se vacían.

Religiosas:

  • Debilitamiento de la fe: si la verdad es relativa, la fe revelada se percibe como una opinión más.
  • Pérdida del sentido de la verdad absoluta que es Cristo: Jesús mismo dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6).
  • Confusión doctrinal y espiritual: la posverdad favorece un cristianismo subjetivo, hecho a la medida de cada uno, sin referencia a la Revelación ni al Magisterio.

Conclusión:

La posverdad es un desafío cultural y espiritual. Frente a ella, la Iglesia invita a redescubrir que la verdad no es una idea manipulable, sino una Persona: Cristo, en quien se revela la verdad plena sobre Dios y sobre el hombre. La misión de los cristianos es vivir en la verdad con caridad, promover la educación crítica y defender la verdad objetiva que construye la justicia y la paz.

Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

Pbro. Eduardo Michel Flores.