Una vez una señora me preguntó: “Padre, ¿Qué se puede hacer con las imágenes religiosas, objetos de devoción, como medallitas, escapularios que se revientan, imágenes y crucifijos que se rompen o se estropean, así como los libros religiosos, vidas de santos, devocionarios, misales, etc. que se piensan desechar, pero tirarlos a la basura parece una falta de respecto porque están benditos?, ¿qué es lo más recomendable?”, yo le respondí: “Los objetos religiosos bendecidos acompañan la oración y la vida cristiana de las personas, y cuando se deterioran parece una fara de respeto simplemente ‘tirarlos a la basura’”.
La Iglesia no tiene una normativa específica para estos casos, pero sí existe una práctica piadosa común que se recomienda: tratar con respeto los objetos religiosos bendecidos cuando ya no se pueden usar.
Lo más aconsejable es:
- Darles un “retiro digno”:
* Quemarlos o enterrarlos con respeto. Esta es la tradición más extendida.
* Al quemarlos (imágenes en papel, estampas, escapularios de tela, rosarios de madera, etc.), se reducen a cenizas que ya no son reconocibles como objeto de culto.
* Las cenizas se pueden enterrar en un lugar adecuado, como un jardín o un espacio sagrado.
- Entierro directo:
* Si son objetos que no se pueden quemar fácilmente (por ejemplo, medallas, crucifijos de metal, imágenes de yeso), se pueden enterrar directamente en un sitio digno.
- No desecharlos como simple basura:
* La idea es evitar arrojarlos al basurero común, porque se corre el riesgo de que se les trate de manera irrespetuosa.
- Reutilización si es posible:
* A veces un objeto puede repararse, restaurarse o ser entregado a alguien que lo aproveche, en lugar de desecharlo.
* En el caso de libros religiosos (misales, Biblias), si no están muy dañados se pueden entregar en la parroquia para que los reutilice, también pueden ser llevados a asilos de ancianos o a la cárcel, donde los residente o internos les darán buen uso, pues buscan qué leer, y qué mejor que sea un libro religioso; y si ya están muy dañados, también pueden ser quemados o enterrados.
- Consulta en la parroquia:
* Muchas comunidades tienen el hábito de recoger objetos religiosos viejos y darles un retiro digno en conjunto.
OBJETOS DESTINADOS AL CULTO DIVINO
Respecto a ellos la Iglesia siempre ha enseñado que, aunque se deterioren con el tiempo, merecen un trato respetuoso hasta el final.
La norma general es:
- Si el objeto puede seguir usándose, aunque sea en otra función, debe aprovecharse.
- Ejemplo: un misal ya viejo pero completo puede colocarse en la sacristía como consulta.
- Una casulla deteriorada puede recortarse para hacer una estola o una bolsa de corporales.
- Si de verdad ya no puede usarse, entonces debe “retirarse piadosamente”.
- Con los textos litúrgicos (misales, leccionarios, rituales, etc.): lo tradicional es quemarlos y luego enterrar las cenizas en un lugar digno, como junto a la iglesia o en el cementerio.
- Con los linos sagrados (corporales, purificadores, manutergios, albas, etc.): lo más recomendable es lavarlos primero (para que no queden partículas eucarísticas), después se pueden quemar o enterrar.
- Con las vestiduras sagradas (casullas, dalmáticas, capas pluviales): si ya no sirven, se les trata como a los linos: quemar o enterrar, o bien conservar partes de la tela en un archivo parroquial si tienen valor histórico.
- Lo que nunca debe hacerse es tirarlos simplemente a la basura, porque han sido objetos dedicados a Dios y al culto.
Hasta la semana que viene, si Dios quiere.
Pbro. Eduardo Michel Flores.
Leave A Comment
You must be logged in to post a comment.