Un día una joven me preguntó: “Padre, ¿puede una persona católica casarse con una no católica?”, yo le dije: “¿Por qué me preguntas eso? ¿estás tú en esa situación?”, ella me respondió: “Padre, yo tengo una amiga que es católica y empezó a salir con un joven de otra religión, yo le dije que si querían ser solo amigos estaba bien, pero si pensaba que esa relación podía avanzar al noviazgo que no siguiera adelante, porque en tal caso no podrían casarse por la Iglesia, ya que yo tenía entendido que un católico no puede casarse con una persona de otra religión, pero como ella me dijo que ella creía que sí podía, entonces me entró la duda y por eso quise venir a preguntarle ¿puede una persona católica casarse con una no católica?”, yo le respondí: “La enseñanza de la Iglesia es muy clara a este respecto, un católico puede casarse con una persona que no sea católica”, entonces ella me interrumpió y me dijo: “Bueno, sí se pueden casar, pero solo si la persona que no es católica se convierte al catolicismo, porque de otra forma sería imposible”, yo le respondí: “De ninguna manera, si una persona no católica quiere casarse con una persona que es católica, no es necesario que se ‘convierta’, es decir, que se haga católico, permaneciendo en sus creencias la parte que no es católica se puede casar con un católico”, entonces ella me preguntó: “Pero ¿deben pedir algún permiso?”, yo le dije: “Efectivamente, si una persona que es católica se quiere casar con un no católico debe avisar en la iglesia donde harán sus trámites para que el sacerdote lo tenga en cuenta. Para el matrimonio entre novios de diferente religión se pide un permiso especial para llevar a cabo un ‘matrimonio mixto’, es decir, cuando la persona no católica es cristiana; pero se pide un permiso para un ‘matrimonio por disparidad de culto’, si la persona no católica tiene una religión diferente a la cristiana”, entonces ella me preguntó: “Y ¿Qué pasos tendrían que dar unos novios que se encuentren en esa situación?”, yo le dije: “Tienen que acercarse a la Iglesia católica más cercana al domicilio del novio que sea católico, platican con el sacerdote encargado de esa iglesia, le exponen su intención y el sacerdote les expondrá lo que significa hacer un matrimonio mixto o por disparidad de culto, si los novios siguen firmes en su intención entonces les orientará sobre lo que deben hacer, el sacerdote les dirá que debe pedir permiso al obispo para poder realizar su matrimonio por la Iglesia, siempre y cuando los novios se comprometan a que el cónyuge católico no se aparte de su fe y a que el cónyuge católico adquiera la responsabilidad de educar en la fe católica a los hijos que procreen. Para asegurarse de esto, el sacerdote les pedirá documentos legales para identificar ampliamente sus personas. Solicitará varias entrevistas con los novios, con los padres, con testigos, y también puede pedirles que realicen actividades como un retiro en pareja o un curso prematrimonial. El sacerdote redactará el documento para solicitar la dispensa o permiso, y la enviará al obispo para su revisión y autorización. El obispo regresará la carta firmada y sellada, otorgando el permiso para que se realice el matrimonio mixto o por disparidad de culto. Esto puede tardar un par de meses, o más, por lo que es muy recomendable empezar este trámite con anticipación a la fecha deseada para la boda. Si la boda se realizará en una iglesia diferente a donde se hizo todo el trámite de presentación de los novios, el sacerdote les expedirá una carta de ‘traslado matrimonial’, que es el permiso final para que la boda se lleve a cabo”.

En las circunstancias actuales, de tanta movilidad de personas y de tanta globalización, las relaciones entre católicos y no católicos son mucho más frecuentes, las personas viajan de un lugar a otro de la tierra, ya sea por estudios, o por trabajo, ahora las costumbres son semejantes, y hay un mayor trato, de forma que fácilmente nace entre ellos la amistad, que, como enseña la experiencia, da lugar a ocasiones más frecuentes de matrimonios mixtos. Por tanto, la preocupación pastoral de la Iglesia pide hoy, más que nunca, que queden a salvo la santidad del matrimonio, de conformidad con la doctrina católica, y la fe del cónyuge católico en las nupcias mixtas, y que se asegure con la máxima diligencia posible la educación católica de los hijos. Esta preocupación pastoral es tanto más necesaria cuanto que, como es sabido, se han difundido entre los católicos opiniones distintas de las de la doctrina católica, tanto sobre la esencia del matrimonio como sobre sus propiedades, especialmente en lo que se refiere a la indisolubilidad y, consiguientemente, al divorcio y a las nuevas nupcias después del divorcio (civil). Por ello, la Iglesia procura proteger a sus fieles para que no corran peligro en la fe o sufran daños, tanto de orden espiritual como material.

Que Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.