Hace algún tiempo vino a confesarse una joven, y al final de su confesión me dijo: “Padre, mi novio y yo vivimos juntos en Japón desde hace dos años, él es japonés, nos conocimos hace como seis años en EU, cuando estudiábamos en la Universidad; yo soy de aquí, los dos somos católicos y ahora nos queremos casar por la Iglesia, pero estamos en una dificultad, porque sus parientes, amigos y compañeros de trabajo en Japón quieren participar en nuestra boda, y mi familia y amigos también, así que el problema es dónde hacer nuestra boda, si la hiciéramos aquí muchos de sus familiares y amigos por razones de trabajo o de salud no podrían viajar; por otro lado, si la boda fuera en Japón varios miembros de mi familia y amigos, a quienes yo aprecio mucho, no podrían ir por las mismas razones, así que hemos pensado en una solución intermedia, realizar nuestra boda religiosa allá y hacer la fiesta aquí, y asunto arreglado”, entonces yo le dije: “Todo eso que me has contado es extraño, pero lo entiendo, son las situaciones nuevas que nos tocan vivir con eso de la globalización, pero aun no entiendo yo en todo esto ¿en qué te puedo ayudar?”, ella me dijo: “Padre es que si nos casamos en Japón y hacemos la fiesta aquí yo estaba pensando que no se vería bien que los invitados lleguen directamente a la fiesta, por eso yo quiero saber ‘si podría volver a casarnos’ aquí en México, para que fuéramos primero a la Iglesia antes de ir a la fiesta”, yo le respondí: “Mira, el Sacramento del Matrimonio se realiza una sola vez, es un sacramento que no puede repetirse, para la misma pareja, porque el Sacramento del Matrimonio es único e irrepetible”, entonces ella me dijo: “Padre, pero, si mantuviéramos en secreto nuestra boda de Japón, ¿No podría simular nuestra boda?, es decir, que usted nos tomara otra vez nuestro consentimiento en una iglesia, para que no nos fuéramos directamente a la fiesta”, yo le respondí: “Los sacramentos son cosa muy seria, con ellos no se juega, ni se simula, no podemos simular una boda aunque sea por una buena causa, si ustedes deciden casarse en otro país y hacer su fiesta aquí tendrán que asumir las consecuencias de sus decisiones, pero definitivamente no se puede hacer eso que pides”, ella me dijo: “Entiendo padre, no se preocupe. Se me ocurre otra cosa, y si nos casamos allá ¿no podría hacerse aquí una ceremonia como para renovar nuestros votos?”, yo le respondí: “Mira, eso solo se puede hacer en la Iglesia con motivo de algún aniversario de matrimonio”, ella me dijo: “Pero yo he visto que se hacen en cualquier circunstancia”, yo le dije: “¿en cuáles?”, ella me dijo: “En la TV he visto que se pueden renovar los votos matrimoniales cuando uno quiera”, yo le dije: “Seguramente lo que has visto son ceremonias protestantes, en la Iglesia católica no se pueden renovar los votos a capricho de los esposos, sino en su aniversario, y más bien se acostumbra en los aniversarios más significativos, como los 25, o los 50 años de matrimonio”.

Cómo nos hace falta conocer los sacramentos para que podamos recibirlos como Jesús y la Iglesia han dispuesto, y no según nuestros caprichos. Si las circunstancias nos llevan a una situación inédita podemos preguntar, pero debemos saber que la administración de los sacramentos tiene normas muy precisas y no se justifica querer simular un sacramento, un ministro que simula un sacramento queda inhabilitado.

Que Dios los bendiga, nos vemos la próxima

P.  Eduardo Michel Flores.