Un domingo entró un señor al confesionario y preguntó: “Padre ¿me puede confesar?”, le dije: “Si claro, con mucho gusto, para eso estoy aquí”, entonces se hincó y al comenzar la confesión le pregunté, como es costumbre hacer:  “¿Cuánto tiempo hace que no se confiesa?”, me respondió: “Hace año y medio”, y comenzó a platicarme sus pecados, llegó a un punto en el que me dijo: “Estoy viviendo con mi pareja, pero no estamos casados”, entonces le pregunté: “¿Hace cuánto tiempo que ustedes están viviendo juntos sin casarse?”, me respondió: “Hace 5 años”, entonces le dije: “Mire, usted no se pudo confesar hace año y medio y tampoco se puede confesar ahora, porque no está casado con su pareja”, entonces él me dijo: “Pues lamento mucho su forma de pensar, pero yo me confesé hace año y medio y ahora me quiero confesar”, entonces yo le dije: “Mire, la enseñanza de la Iglesia es muy clara sobre este punto, si usted no está casado no se puede acercar a los sacramentos de la confesión, ni de la comunión”, inmediatamente me increpó y me dijo: “Pues yo no estoy de acuerdo con ‘su opinión’, porque yo creo que yo me puedo confesar, aunque no pueda comulgar, hace año y medio me confesé con un sacerdote”. Yo le dije: “Mire, antes que nada hay que decir que lo que yo le digo no es ‘mi opinión’, como usted dice, sino la enseñanza de la Iglesia a este respecto, así que no se trata de que usted esté de acuerdo o no, porque la enseñanza de la Iglesia no es opinable en este punto; además habría que ver si eso que usted dice que realizó fue una confesión, porque una cosa es que usted, en sus circunstancias muy particulares, pueda platicar con un sacerdote, incluso en el confesionario, y otra muy distinta es que se pueda confesar”. Entonces él me dijo: “Claro que me confesé, porque yo platiqué con el sacerdote y él me escuchó con atención, porque una cosa es que yo no pueda comulgar y otra que no pueda confesarme”, entonces yo le dije: “Mire, el Sacramento de la Confesión está en orden del Sacramento de la Eucaristía, es decir, que solo se puede confesar quien después de confesarse puede comulgar, porque el Sacramento de la Confesión requiere por lo menos de un presupuesto fundamental en la vida del penitente y este es que esté arrepentido de sus pecados y se proponga enmendarlos, si usted se confiesa arrepentido de estar viviendo sin casarse eso significa que ha dispuesto usted de todos los medios a su alcance para que esa situación acabe, y pueda usted acceder a la comunión”, me respondió: “Es que nosotros somos una pareja ejemplar, vivimos mejor que muchos matrimonios bien habidos”, entonces yo le dije: “Eso que usted me dice no lo pongo en duda, pero no es suficiente para darle a usted acceso al Sacramento de la Reconciliación que pide arrepentimiento sincero de todos los pecados confesados que se manifiesta con el propósito firme de enmienda, es decir, propósito de no volver a cometer los pecados confesados”.

Que importante es que los creyentes tengamos una formación cristiana básica sobre la recepción de los sacramentos, para que no hagamos nuestras propias ideas sobre el tema. Para esto les sugiero consultar el Catecismo de la Iglesia Católica que en el no. 1385 dice: “Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el Sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar”. Y en el no. 1491 dice: “El Sacramento de la Penitencia está constituido por el conjunto de tres actos realizados por el penitente, y por la absolución del sacerdote. Los actos del penitente son: el arrepentimiento, la confesión o manifestación de los pecados al sacerdote y el propósito de realizar la reparación y las obras de penitencia”.        

Qué Dios los bendiga.

PADRE EDUARDO MICHEL FLORES