Con esta afirmación me asaltó una señora al entrar al confesionario. Me decía: “Padre, he visto la película de ‘Los dos Papas’ y estoy escandalizada de la Iglesia”, yo le dije: “¿Qué es exactamente lo que la escandalizó de esa película?”, ella me contestó: “La escena en la que el ‘Papa Benedicto XVI’ se confiesa con el Cardenal Bergoglio y admite que él sabía sobre los escándalos de abusos en la Iglesia y ‘no hizo nada’ y da a entender que el Papa Juan Pablo II también sabía sobre el tema y ‘tampoco hizo nada’, eso me molesta mucho ¿Cómo es posible que ambos Papas supieran sobre este asunto y no hicieran nada?”, yo le respondí: “A ver, déjeme explicarle. Lo primero que hay que saber es que esa película es un filme de ficción, es decir, que lo que ahí se cuenta no sucedió en realidad”, entonces ella me interrumpió y me dijo: “Padre, en eso usted se equivoca, porque la película dice que está basada en ‘hechos reales’, y también lo dice la propaganda que la promociona”, entonces yo le respondí: “Mire, con todo respeto le digo que ese argumento que dicen de que la película está basada en ‘hechos reales’ es una mentira burda y vil que no se sostiene frente al más mínimo análisis histórico crítico”, ella me replicó: “Y usted cómo sabe si no estuvo ahí”, yo le respondí: “Mire, no hace falta haber estado ahí para saber que ese argumento es falso, basta un poquito de sentido común y un gran amor por la Iglesia para darse cuenta de la falsedad de los planteamientos que se hacen en toda la película”, entonces ella me preguntó: “A ver padre, explíqueme porqué está usted tan seguro de que lo que dice la película que ocurrió en realidad no sucedió”, yo le dije: “Mire, es muy simple, los protagonistas de la película son ‘supuestamente’ el Papa Benedicto XVI y el Cardenal Jorge Bergoglio, después Papa Francisco, que aparecen en la película conversando de diversos y delicados temas, incluso confidenciales; ahora bien, en el caso de que esas supuestas conversaciones hubieran tenido lugar, que yo lo dudo mucho, solamente ellos se habrían enterado de su contenido, incluso si hubiera habido una confesión entre ellos; entonces yo le pregunto ¿Usted cree que alguno de los dos habría dado a conocer a alguien de fuera el contenido de esas conversaciones? Yo creo con absoluta seguridad que no, ese para mí es un argumento suficiente para demostrar la falsedad de la afirmación de que la película está basada en ‘hechos reales’”, ella me respondió: “Creo que ya voy entendiendo lo que me quiere decir, ahora me voy dando cuenta de que he sido manipulada, y no solo yo, sino muchos de los que han visto ese filme, nos han hecho creer que lo ahí narrado en realidad ha sucedido”, yo le dije: “Efectivamente, la película ha sido concebida para manipular a las personas, para hacerles creer como verdadero lo que solo es producto de la imaginación del guionista o del productor de la película, para hacerles dudar de la honorabilidad de los Papas, para golpear la credibilidad de la Iglesia. Además hay que añadir que la película presenta una imagen falsa de ambos Papas, es decir, que la película muestra a ambos Papas como han sido caricaturizados por los medios de comunicación en los últimos años, exhibiendo al Papa Benedicto XVI como un anciano, defensor de una verdad fría y distante, que renuncia al Papado por no haber comprendido al mundo del cual permaneció siempre lejano y presentando al Papa Francisco como el hombre cálido en su trato, que sí comprende al mundo, porque él sí está en contacto con la realidad y con la gente. Hay incluso una herejía presente en la película, una herejía que desgraciadamente ha empezado a tomar mucha fuerza en algunos grupos de Iglesia en los últimos tiempos, es la herejía de la contraposición entre ‘la verdad’ y ‘la caridad’, como si se tratase de realidades excluyentes la una de la otra. La película presenta sutilmente al ‘supuesto’ Papa Benedicto XVI como el representante y defensor de ‘la verdad’ a ultranza y al supuesto Papa Francisco como el representante y exponente de ‘la caridad’ que ofrece a todos los hombres sin distinción. Al final el filme plantea al espectador que se pregunte con cuál tipo de Papa se siente más identificado, con el defensor de ‘la verdad’ o con el exponente de ‘la caridad’, un falso dilema que sin embargo es indudablemente planteado al público que vea este filme”.

No sé qué oscuros intereses están detrás de los productores y promotores de esa película, pero es evidente que quieren golpear a la Iglesia y desacreditar el Papado. Sinceramente no creo que quienes produjeron y pagaron esta película hayan tenido el sano deseo de presentarnos un filme de simple entretenimiento familiar, o puramente hayan querido hacer una película que se convirtiera en un éxito de taquilla por su argumento, por su trama o por la actuación de sus actores. No nos engañemos, quienes quieren ver en esta película un inocente filme, sin ninguna doble intención, se nota que les falta malicia o ser más intuitivos para captar los oscuros fines que este filme se propone y que van más allá del estricto entretenimiento. Muchas personas que han visto el filme dan por descontado que todo lo ahí narrado así pasó y creen ciegamente que las escenas aparecidas en la película están revelando misteriosos secretos escondidos sigilosamente en el Vaticano y ocultados cuidadosamente por la Iglesia. Y claro que quienes así piensan empiezan a dudar de la credibilidad de la Iglesia y de la honorabilidad de sus pastores. Cuánta mentira disfrazada de verdad nos presenta la película, cuántas falacias revestidas de autenticidad son presentadas en este filme, y cuánta ignorancia y falta de amor a la Iglesia la de quienes no ven más que un filme inocente en esta película o peor aún, la de quienes dan por descontado acríticamente lo que en esta película se cuenta. Como cristianos críticos y bien formados como los reclama el mundo y los necesita la Iglesia, deberíamos proponernos informarnos más sobre un tema antes de darlo por descontado ciegamente, y deberíamos plantearnos también crecer más en el amor a la Iglesia, nuestra madre, para que no dudemos de ella ante los ataques cada vez más frecuentes que hoy se lanzan contra ella desde diversos y variados frentes.

Que Dios les bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.