En una ocasión una señora mayor llegó al confesionario y después de confesarse me preguntó: “Padre, ¿Es pecado no heredar todos mis bienes a mis hijos?”, yo le dije: “¿Por qué me pregunta eso? ¿Es que usted ha pensado en hacer algo distinto?”, y ella me dijo: “Sí padre, soy una mujer viuda, de 93 años de edad, y he estado pensando que no me queda mucho tiempo de vida. Mi marido cuando murió me heredó algunos bienes y yo he pensado en destinar una parte de mi herencia a obras de caridad, y otra parte dejársela a mis hijos, pero ellos se han enterado de mi voluntad y se oponen a que destine parte de mis bienes a obras de beneficencia”, entonces yo la interrumpí y le pregunté: “Pero, ¿Por qué se oponen? ¿Qué razones le dan para oponerse?”, ella me dijo: “Padre, es que mis hijos quieren todo para ellos, incluso me dijeron que es obligación moral de un padre de familia heredarles todos sus bienes a sus hijos y a nadie más, también me dijeron que es pecado que un padre de familia no herede todos sus bienes a sus hijos, entonces me hicieron dudar, por eso quise venir a peguntarle”, yo le dije: “Mire, una persona es libre absolutamente de heredar sus bienes a quien quiera, incluso podría heredar sus bienes a un desconocido y no tiene obligación de ningún tipo, ni moral, ni legal, de heredar sus bienes a sus hijos, si usted ha pensado en dejar parte de sus bienes a obras de caridad puede hacerlo sin remordimiento alguno. Incluso usted podría dejar todos sus bienes en herencia a obras de caridad y no cometería ningún pecado como le han dicho”, ella me dijo: “Muchas gracias por aclararme esa duda, mis hijos saben que soy una mujer religiosa y han apelado a mi conciencia sabiendo que no quiero morirme cometiendo ningún pecado deliberado, por eso me han dicho que yo podría cometer un pecado si no los hago herederos universales de mis bienes”, yo le dije: “No se preocupe, no incurre en ninguna falta si hace como tiene pensado”, entonces ella me dijo: “Hay otra cosa que le quiero preguntar”, yo le respondí: “Dígame, estoy para servirle”, entonces ella me dijo: “Mis hijos me están presionando para que los herede en vida, me han propuesto hacer una repartición equitativa de los bienes que tengo y que se los escriture en vida, me han dicho que de esa manera evitamos problemas de herencias, que es mejor para todos, incluso para mí, pero yo quiero decidir libremente sobre qué bienes quiero dejar a cada hijo, usted ¿Qué me aconseja?”, yo le dije: “Mire, esa es una decisión suya, yo creo que tiene que considerar detenidamente los pros y los contras de hacerlo o no hacerlo, para eso puede servirse de la opinión de un experto, si confía en algún abogado pregúntele a él”, entonces ella insistió: “Padre, pero en su experiencia ¿Qué es más recomendable? ¿Heredar en vida o no hacerlo?”, yo le respondí: “En mi experiencia, la mayoría de los padres de familia que heredan a los hijos en vida terminan arrepintiéndose por haberlo hecho, porque los hijos los despojan de sus bienes, es decir, a veces los sacan hasta de su propia casa, por eso yo creo que sería mejor esperar, porque estrictamente hablando la herencia se recibe cuando la persona que otorga la herencia muere”, entonces ella me dijo: “Padre, le agradezco mucho sus consejos, me ha confirmado en el deseo que tengo, de heredar a mis hijos hasta que yo muera y de dar una parte a obras de caridad, estoy segura que eso le hubiera gustado mucho a mi marido, porque él era un hombre muy creyente y caritativo”.

Es muy triste cuando los hijos no quieren respetar la voluntad de sus padres de heredar parte de sus bienes a obras de caridad. Los papás están pensando en la vida eterna y no solo en esta vida al querer hacer obras buenas con sus bienes. Los hijos deberían respetar la voluntad de sus padres al hacer su testamento. Además, es un acto de avaricia presionar a los padres para que hereden en vida a sus hijos, la herencia por definición se recibe cuando la persona que quiere heredar sus bienes fallece. A veces los hijos por una avidez desenfrenada de bienes quieren que los padres los hereden en vida para poder influir en su última voluntad. Hay hijos que son capaces de someter a sus padres a un juicio sobre su capacidad para realizar actos jurídicos válidos, todo con tal de despojarlos de sus bienes y no respetar su última voluntad. La observancia del Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios implica también respetar el testamento de los padres y sus decisiones soberanas sobre a quién quieren dejar sus bienes y cuándo quieran hacerlo, generalmente hasta su muerte, eso ya es decisión de los propios padres, los hijos deben respetar lo que sus padres libre y conscientemente decidan en un tema tan importante y delicado.

Que Dios les bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.