En cierta ocasión una joven me preguntó: “Padre, ¿Es pecado donar o recibir un órgano? Porque una amiga quiso donar un órgano para su novio que tuvo un accidente y una tía suya le dijo que eso era pecado, ella me preguntó a mí sobre el asunto y yo no supe qué responderle, por eso quise venir a preguntarle”, entonces yo le respondí: “No es pecado donar o recibir un órgano. La Iglesia no solo permite la donación y el trasplante de órganos, sino que los considera actos de gran caridad y solidaridad, cuando se cumplen ciertas condiciones”.

Por tanto, no es pecado donar o recibir la donación de un órgano; al contrario, puede ser un acto de amor verdadero al prójimo.

  • ¿Qué dice la Iglesia?

El Catecismo de la Iglesia Católica dice:

“La donación de órganos después de la muerte es un acto noble y meritorio y debe ser alentada como manifestación de solidaridad generosa” (n. 2296).

El Papa San Juan Pablo II lo expresó así:

“Hay que exaltar el valor de la donación de órganos, que es un testimonio de amor que supera la muerte”.

(Discurso al XVIII Congreso Internacional de la Sociedad de Trasplantes, 29 de agosto de 2000)

  • Condiciones morales que deben respetarse para que una donación de órganos sea considerada buena:

Para que la donación de órganos sea considerada moralmente buena, se deben respetar algunos principios éticos fundamentales:

  1. El consentimiento libre y consciente:

La persona debe donar voluntariamente y, en caso de fallecimiento, debe haberlo dejado manifestado o sus familiares deben dar su consentimiento.

  1. No provocar la muerte:

No se puede causar la muerte de una persona para obtener órganos. Por ejemplo, está absolutamente prohibida la eutanasia o la ejecución para este fin.

  1. El respeto de la dignidad del cuerpo:

Después del trasplante, el cuerpo del donante debe ser tratado con respeto, como signo de la dignidad humana.

  1. La gratuidad:

La Iglesia condena el tráfico de órganos y la compraventa. El trasplante debe ser un acto gratuito y desinteresado.

  • El fundamento cristiano de la donación de órganos es:
  • Donar un órgano para salvar o mejorar la vida de otro es un acto de caridad, de amor al prójimo.
  • Es una forma concreta de dar la vida por los demás, como nos enseñó Jesús:

“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15, 13).

  • ¿Cuándo sería pecado donar o recibir una donación de un órgano?

Sería pecado solo si:

  • Se hiciera con medios inmorales (por ejemplo, matando a alguien para extraer los órganos).
  • Se lucrara injustamente con la venta de órganos.
  • Se atentara contra la integridad corporal de forma desproporcionada o innecesaria.

Pero la donación ética, libre y responsable, no es pecado.

  • La Iglesia llama a denunciar y rechazar
  • El tráfico de órganos —sobre todo de los más indefensos— es una forma moderna de esclavitud y crimen organizado.
  • Todo cristiano debe rechazar, denunciar y no cooperar directa ni indirectamente con estas prácticas.

Es inmoral —gravísimamente inmoral— lucrar con órganos provenientes de niños abortados o de niños robados.

  • Conclusión
  • Donar un órgano (en vida o después de la muerte) no sólo no es un pecado, sino que es un gesto de amor cristiano.
  • Recibir un órgano para salvar la vida o mejorar la salud no es pecado, es legítimo y puede ser una verdadera bendición.
  • La Iglesia anima estos actos como una expresión de solidaridad humana y caridad cristiana.

Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

Pbro. Eduardo Michel Flores.