En cierta ocasión un señor me preguntó: “Padre, ¿Es malo procurar la paz con quien piensa diferente?”, yo le respondí: “¿Cómo es eso? Explíqueme por favor”, él me dijo: “Es que el otro día mi esposa y yo tuvimos una discusión, porque tenemos unos vecinos que piensan distinto que nosotros, es decir, tienen opciones políticas distintas que las nuestras, incluso son de otra religión, y a veces hemos discutido con ellos en reuniones vecinales por temas en los que tenemos visiones distintas, sin embargo, yo le dije a mi esposa que deberíamos procurar la paz con ellos, ya que aunque pensemos diferente en varios temas, seguramente habrá otros en los que podríamos coincidir, pero ella se opuso y me dijo que no se puede hacer la paz con quien piensa distinto, incluso me dijo que eso sería traicionar los principios y valores en los que creemos, yo creo que mi esposa está equivocada, pero como ella sigue firme en su postura, me hizo dudar, ¿usted me podría ayudar a saber si hago mal por buscar la paz con quien piensa diferente?”, entonces yo le dije: “Mire, de acuerdo a nuestra educación familiar y a nuestra formación académica, las personas tenemos valores y principios diferentes, en otro tiempo, cuando la cultura y la sociedad eran eminentemente cristianas, los principios y los valores que tenían las personas eran muy similares, pero hoy ya no es así, hoy existe una pluralidad de formas de pensar con principios y valores diversos, entonces la pregunta que nos podemos hacer es, si buscamos el entendimiento y la paz con quien piensa diferente ¿será sinónimo de renunciar a nuestros principios y valores? ¿o habrá algún punto en el que podamos dialogar sin sentir que estamos traicionando aquello en lo que pensamos y creemos? La Iglesia enseña que hay un bien mayor que puede mover a los seres humanos a trabajar y a vivir en paz, aunque piensen distinto, y ese bien se llama el ‘bien común’, que es el bien de un conjunto de personas sobre el bien de cada uno, esa búsqueda del ‘bien común’ es la que hace posible que personas con visiones y proyectos diferentes, pueden interactuar, con respeto profundo a la pluralidad, dialogando, valorando la participación de todos, y aspirando siempre a un bien mayor, eso es algo bueno, querido por Dios, porque Jesús enseñó ‘Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios’”.
Tratar de vivir en paz con quien piensa diferente no solo es posible, sino que es necesario. Buscar la paz con quien no piensa como nosotros no significa renunciar a nuestros principios y valores, construir la paz con todos los hombres es un deber de cada cristiano, y no significa claudicar en la verdad, sino poner en práctica el evangelio de Jesús, priorizando el bien común sobre el bien individual.
Que Dios los bendiga, nos leemos la próxima semana.
Pbro. Eduardo Michel Flores.
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