En cierta ocasión vino una señora de mediana edad a confesarse, cuando le pregunté: “¿Cuáles son sus pecados?”, me dijo: “Antes de decirle mis pecados quiero preguntarle una cosa ¿Dejar de comulgar en una misa es pecado?”, le respondí: “¿Por qué me pregunta eso?”, me dijo: “Porque yo no he comulgado desde hace algún tiempo”, entonces le dije: “Mire, dejar de comulgar no es un pecado, si lo ha dejado de hacer por tener conciencia de pecado grave, entonces sería al contrario, algo bueno, porque deja de comulgar porque no se siente preparada y eso es virtud no pecado; pero ahora la pregunta sería ¿Por qué no ha comulgado?”, me respondió: “Es que muchas veces cuando voy a misa no alcanzo a confesarme”, yo le pregunté: “Pero ¿Es que acaso usted se confiesa cada que va a misa?”, entonces me dijo: “Si quiero comulgar sí”, le dije luego: “O sea que ¿Nunca comulga sin haberse primero confesado?”, ella se apresuró a responderme: “Claro que no, no me atrevería a comulgar sin confesarme primero”, entonces le dije: “La Iglesia nos enseña que para comulgar es necesario estar en gracia, pero no pide como condición indispensable a cada persona que comulga que se acabe de confesar, eso dependerá de si tienen conciencia de pecado grave, sería imposible que en cada misa todas las personas que desean comulgar pudieran acercarse a la confesión, se confesarían cien o doscientas personas, se ocuparían entonces cuatro o cinco sacerdotes confesando a la vez en cada misa y ni así alcanzarían”, ella me dijo: “Entonces ¿no es indispensable confesarse antes de cada comunión?”, le respondí: “Salvo que esté en pecado mortal no es indispensable confesarse antes de comulgar. Una persona puede haber pasado un tiempo sin confesión y aun así poder comulgar, porque si no ha cometido ningún pecado mortal sigue en estado de gracia, por lo tanto, puede comulgar”, ella me preguntó: “Y ¿Los pecados veniales? ¿Esos cómo se borran entonces?”, yo le dije: “Antes de ir a comulgar debe uno hacer su examen de conciencia y si ve que no tiene pecados mortales pide perdón a Dios en un acto de contrición y sus pecados quedan perdonados, no ocupa la confesión para ellos”, entonces ella me respondió: “Es que a mí me enseñaron, en un grupo de oración al que asisto regularmente, que debo confesarme cada vez que voy a comulgar”, yo le dije: “Pues esa es una enseñanza equivocada, sería caer en un moralismo farisaico ‘querer sentirse puros’ a cada momento para poder recibir la comunión, sería vivir la espiritualidad del mérito y no la de la gratuidad de Dios”.

Hermanos, hay corrientes dentro de la espiritualidad cristiana que hacen mucho mal a los cristianos, porque les hacen caer en ‘modernos fariseísmos’, hacen depender ‘su pureza’ de sus esfuerzos personales y no de la gracia de Dios. Creer que se necesita confesarse cada vez que se va a comulgar sería caer en un moderno puritanismo, es decir, dejarse llevar por el prurito de “estar limpios” interiormente, para “sentirse dignos” de recibir la comunión, sería ver la comunión como “el premio de los buenos” y no como lo que es en realidad “el pan celestial, que es el mismo Cristo Jesús, que se hace comida para alimentarnos a todos, para que seamos mejores discípulos y seguidores suyos y de su evangelio”.

Dios les bendiga. Hasta la semana entrante