Una vez un joven me preguntó: “Padre, ¿Cuándo puede un sacerdote dar la comunión bajo las dos especies? Porque fui a una misa de difunto y el sacerdote nos dio la comunión bajo las dos especies”, yo le dije: “La Comunión bajo las dos especies (pan y vino) es una práctica que se remonta a la Última Cena, pero en la Iglesia de rito latino, no es obligatoria ni habitual en todas las misas”.
- ¿Por qué no se da siempre la comunión bajo las dos especies?
- Razón pastoral: Para evitar el riesgo de profanación o derrame de la Sangre de Cristo, la Iglesia permitió la comunión solo bajo la especie del Pan, enseñando que Cristo está presente plenamente en cada una de las especies.
- Razón litúrgica: Las disposiciones litúrgicas sólo permiten dar la comunión bajo las dos especies en ciertas ocasiones.
- Razón práctica: Distribuir la comunión bajo ambas especies implica mayor logística y preparación, lo que no siempre es viable en misas diarias con pocos fieles o en lugares sin ministros suficientes.
- ¿Qué dice la normativa de la Iglesia sobre esto?
- El Código de Derecho Canónico establece que “la sagrada comunión se ha de administrar bajo la especie del pan solamente, o bajo las dos especies cuando lo permita el derecho”.
- La Instrucción Redemptionis Sacramentum establece que solo en circunstancias específicas se puede dar bajo ambas especies, evitando abusos y asegurando el respeto a la Eucaristía.
- ¿Cuándo se puede dar la comunión bajo las dos especies?
- La Iglesia permite la comunión bajo ambas especies en ocasiones especiales como:
- Misa del Jueves Santo (en recuerdo de la institución de la Eucaristía).
- Misa de ordenación sacerdotal y primera misa de un presbítero.
- Misas de bodas, confirmaciones y otras celebraciones solemnes.
- Cuando el obispo diocesano lo permita en circunstancias especiales.
- En pequeñas comunidades donde se pueda garantizar el respeto y la distribución adecuada.
El sacerdote puede dar la comunión bajo ambas especies si se cumplen las condiciones establecidas por la Iglesia y si hay una razón pastoral válida. Sin embargo, la Iglesia enseña que recibir solo el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía es recibirlo plenamente, sin que falte nada de su presencia real.
¿Y puede un sacerdote o los fieles decir en voz alta oraciones devocionales entre las palabras de la consagración?
No es apropiado que el sacerdote añada oraciones devocionales en voz alta entre las palabras de la consagración, durante la celebración de la Eucaristía. La Iglesia prescribe que el sacerdote debe seguir fielmente el Misal Romano, que contiene las palabras exactas de la Plegaria Eucarística.
La instrucción Redemptionis Sacramentum, documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, establece que “nadie, aunque sea sacerdote, puede por su cuenta añadir, quitar o cambiar nada en la Liturgia”.
Durante la consagración, el sacerdote actúa in persona Christi y pronuncia las palabras de Cristo en la Última Cena. Introducir frases devocionales podría distraer a los fieles y afectar la unidad del rito, que pertenece a toda la Iglesia y no es un acto privado del celebrante.
Si el sacerdote desea elevar una oración personal a Jesús, lo más apropiado es hacerlo en silencio en su corazón, fuera del momento de la consagración.
Los fieles tampoco deben decir oraciones en voz alta durante la consagración, si desean dirigirse a Jesús con devoción en ese instante, pueden hacerlo en silencio en su corazón, sin alterar el orden litúrgico ni distraer a los demás.
Hasta la semana que viene, si Dios quiere.
Pbro. Eduardo Michel Flores.
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