En esta Semana Santa, que lleva un sello de sufrimiento en la familia humana, busquemos ser consuelo de Nuestra Madre María, quien siempre está para nosotros y con nosotros.

 

Delicada Madre dolorosa

cuyas lágrimas sanan heridas,

¡Cuánta ternura aprecio en tus rosas!

¡Cuánta belleza adorna tu vida!

 

En tu intacto corazón partido

se conserva una música interna

que conmueve universos dormidos

renovando salud en sus venas.

 

¿Cómo permanecer expectante

sin morir ante el dolor extremo?

Hoy quiero consolar cada instante

a la Madre de nuestro fiel Dueño.

 

Le presento mis siete jardines

de versos en simples estampas,

cuyo silencio audaz en maitines

brinda paz al furor de la espada.

 

En el río de horror en el mundo

surge un blanco perfil de pureza

que transforma los vientos absurdos

en destellos de brisa y nobleza.

 

Las familias ofrezco a María,

mis pobrezas en himnos de día;

las simplezas danzando en la vía

de humildad, amistad y alegría.

 

A la dueña de intensos dolores

le consagro esta esencia contrita,

que se eleva en incienso de amores,

inspirada en Santa Teresita.

 

Les comparto algunas frases para meditar y acercarnos a María Santísima:

“Esto es lo que María pide a sus hijos y lo que su Hijo aconsejará a sus amigos: el camino de la pobreza, de la obediencia y castidad”. Sta. Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)

“Nada deseo, nada quiero, sólo cumplir mansamente y humildemente la Voluntad de Dios. Morir algún día abrazado a su Cruz y subir hasta Él, en brazos de la Santísima Virgen María”. Hermano Rafael

“Quien encuentre a María hallará la vida, es decir, a Jesucristo, que es Camino y Vía, Verdad y Vida”. San Luis Grignon de Montfort

“¿Es que no puedes ver en cada detalle que, como la mañana de Dios, así es Ella?” Rainer María Rilke

“Tendremos una gran devoción a la Virgen María, que Jesús nos ha dado por Madre desde lo alto de la Cruz, la que entre todas las criaturas ha amado más a Jesús, la que mejor le ha imitado, la que mejor se ha unido a su Voluntad y ha sido la más amada de Él”. Beato Carlos de Foucauld

VOCES EN EL TIEMPO

MARTHA MORENO