Conocí a Laura y Antonio Peláez en una peregrinación a Tierra Santa en la que ellos iban a grabar un video de la Tierra de Jesús. Desde el principio trabamos una sincera amistad, como si nos conociéramos de toda la vida, tuve el honor de ser invitado a colaborar en proyectos de evangelización emprendidos por ellos, incluso me compartieron en su momento la intención de llevar a cabo el proyecto de la película “Mirando al cielo”, y los retos y desafíos que tuvieron que sortear para llevarlo a cabo. He sido testigo del profesionalismo, la seriedad y la responsabilidad con las que trabajan en los proyectos que se proponen.

Me alegré mucho cuando me enteré que habían concluido la realización de la película y ardía en deseos por verla. Fui invitado varias veces por ellos a ver la película y finalmente pude verla. Desde que empezó la pandemia no asistía a un cine, y esta experiencia fue única, irrepetible e inolvidable. Acudí con mucha expectación, porque me habían platicado mucho de la película y yo mismo había visto cortos de la misma que me habían impactado muy positivamente.

Yo no soy para nada un experto en la materia, pero me gusta el buen cine, he viajado y he visto producciones de varios países y culturas en diversas latitudes, y creo que sé apreciar una buena película cuando la veo. Esta película me impresionó mucho desde el principio por la calidad de su fotografía, la ambientación de las escenas, la calidad de los vestuarios e indumentaria de los actores, la excelente caracterización de los actores, sobre todo de los actores principales, quien interpreta a José Sánchez del Río, a sus padres y a su padrino, los diálogos bien cuidados y equilibrados en labios de todos los actores, el argumento de la película muy bien llevado de principio a fin, los personajes bien seleccionados, que van apareciendo oportunamente, conforme se desarrolla la historia, los planos en que se realizan las tomas, nada fáciles en escenas cruciales para la película como son las batallas y los momentos más álgidos de la película, como el martirio del personaje principal.

La música resulta adecuada y bien pensada para cada momento de la película, los valores de la fe y del testimonio del Reino de Dios muy definidos y muy claros desde el principio. La historia logra mantener la atención del espectador de principio a fin. El ritmo de la película fue muy adecuado, y cada escena de la película muy bien pensada.

El film es de muy buena calidad, y aunque todo él me parece muy bien logrado, si tuviera que elegir, lo mejor para mí fue la caracterización de los personajes principales, excelente la actuación del actor que interpreta al santo, insuperable el mensaje de la fe vivida y transmitida en familia, el valor, el coraje y la determinación que manifiesta el joven que interpreta a san José Sánchez del Río, la película me emocionó hasta las lágrimas en varias ocasiones, sobre todo en el momento del supremo martirio del santo.

Durante la exhibición de la película me pregunté varias veces si los católicos somos conscientes del grande sacrificio de los cristianos que nos precedieron en la vivencia y en la defensa de la fe. Salí del cine con el deseo de conocer más acerca de la vida de este santo y con la aspiración de ser más coherente en la vivencia diaria de mi fe. Creo que ese es el objetivo de la película y está muy bien logrado.

Muchas felicidades a Laura y Antonio Peláez por esta gran película, y que vengan más proyectos como este. Nuestra sociedad necesita buen cine, cine con valores que sea capaz de entretener, de hacer pensar y reflexionar y finalmente de transmitir un valioso mensaje como lo hacen los creadores de este film. Ojalá pronto pueda proyectarse al gran público o ponerse a su disposición, para que muchas familias, sobre todo los niños, adolescentes y jóvenes, aprovechen este material filmográfico de excelente calidad y con un óptimo mensaje. ¡Enhorabuena Laura y Toño!, Que Dios les premie su trabajo por la extensión del Reino de Dios.

Pbro. Eduardo Michel Flores.