¿De dónde provienen los líderes que hacen de nuestro mundo un lugar mejor para vivir? ¿Cómo se forman esos grandes hombres que dejan toda ambición terrenal para trascender en proyectos, para muchos utópicos,  que definitivamente cambian el rumbo de nuestro planeta? ¿Cuál es el origen de Jean Vanier, fundador de El Arca, Institución de ayuda a discapacitados?

Para mí fue una sorpresa muy grata el descubrir que el papá de Jean Vanier fue Gobernador General de Canadá. Destacó tanto en el campo militar como en el político, siendo abogado de profesión. Su fe católica fue esencial en toda su vida y lo llevó a ser un ciudadano comprometido con su país y con el mundo. Durante la Primera Guerra Mundial perdió una pierna. Fue condecorado con la Cruz Militar, Legión de Honor y Orden del Servicio Distinguido. En un tiempo consideró el sacerdocio como opción de vida. Se casó con Pauline Archer con quien tuvo cinco hijos. En 1930 Georges Vanier fue nombrado Ministro de Canadá en Francia y se llevó consigo a su familia.  Durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron que huir y en ese tiempo decidieron ayudar a muchos refugiados. Esa experiencia invitó a la familia Vanier a entender la realidad del migrante y su necesidad de ser ayudado. Eso haría de Vanier un hombre que buscó acoger a los refugiados tanto en su vida de familia como siendo Gobernador de Canadá.

Georges Vanier creyó apasionadamente en la importancia de la familia para la sociedad. Él y su esposa crearon el Instituto Vanier para la familia que sigue trabajando hasta nuestros días en Canadá.

Los valores de servicio y sensibilidad a las necesidades de los tiempos llevaron a su hijo Jean a buscar primeramente una carrera en la Marina. Para Jean Vanier fue muy importante el apoyo que le dio su padre cuando decidió tomar ese camino. Su papá le preguntó: -¿Por qué deseas ingresar en la Marina?- Jean no recuerda lo que él le respondió a su padre, pero lo que su papá le dijo lo impactó: -Confío en ti, confío en esa intuición y, si eso es lo que quieres, eso es lo que debes hacer. Confío en que tu deseo es un deseo santo, un deseo que procede de lo que es recto y lo que es de Dios.- Gracias a que su padre confió en él, Jean pudo confiar en sí mismo.

La madre de Jean, Pauline, fue una gran mujer que puso en primer lugar a su familia, buscó en todo momento servir a los demás, dio ejemplo de unidad a los suyos y a su país, y respondió con amor a Jesús en la misión que se le encomendó. Los últimos años de su vida, siendo viuda, los vivió en El Arca de Trosly junto a su hijo Jean.

El ejemplo de la familia Vanier nos muestra lo importante de los valores que se reciben en un hogar como pilares de personalidades capaces de traer reconciliación y bondad al mundo. Sólo personas de fe firme, confianza en las personas y búsqueda de trascendencia pueden enseñar a las demás la esencia de lo que es la vida y el llamado que tenemos como humanidad. Realmente es un motivo de alegría el ver cómo el hijo de un político bien formado fue capaz de hacer a un lado ambiciones materiales e intelectuales para dedicarse a ayudar a los más desafortunados de nuestro planeta. Hoy le doy gracias a Dios por personas como Jean Vanier y su familia que nos muestran que sí se puede seguir el camino del bien que nos vino a compartir Cristo.

¿Quiéres conocer a Jean Vanier? Te recomiendo algunos de sus libros: Busca la Paz, Al Encuentro del Otro, La Fuente de las Lágrimas, Cada Persona es una Historia Sagrada, No temas Amar y Amar hasta el Extremo. Todos te llevarán a un crecimiento en humanidad y compasión.

“Cada vez me doy más cuenta de que amar es acoger al otro tal y como es, aceptarlo con un gran y profundo respeto porque es distinto a mí, es alguien, es un hijo de Dios; con sus dones, su vulnerabilidad, su belleza y su fragilidad. Por lo tanto, aceptar al otro es liberarlo para que pueda ser él mismo.” (Jean Vanier)

 

MARTHA MORENO

VOCES EN EL TIEMPO