Si alguien me preguntara quién es el líder que más admiro sobre la tierra, no necesitaría pensar mucho la respuesta. Sé perfectamente que esa persona es Jean Vanier. A sus 89 años, su voz sigue escuchándose en el tiempo, dando ejemplo de nobleza, paz y compasión. Su vida y sus libros lo muestran como un hombre de Dios que ha creado nuevas formas de encuentro entre hombres sanos con vulnerabilidades escondidas, y hombres discapacitados con vulnerabilidades visibles.
Jean Vanier, canadiense, después de haber pasado años en la Marina, decidió darle un giro radical a su existencia buscando un camino de paz. Vivió primero un tiempo cerca de Paris donde estudió filosofía y teología. En abril de 1964 conoció a un sacerdote que era capellán de una pequeña institución que ayudaba a personas con discapacidades intelectuales. En ese sitio descubrió las necesidades tan fuertes de esas personas que sufrían dolor, incomprensión y soledad. Lo conmovió tan profundamente la debilidad de estos seres tan rechazados, que sintió un llamado a comprar una casa vieja en un pueblito, y ahí crear un hogar para estas personas. Primero invitó a dos enfermos mentales, Philippe y Raphael, cuyos padres habían muerto, para que vivieran con él. A esta pequeña comunidad la llamó “El Arca”. Ese fue el inicio de lo que sería El Arca en el mundo. Actualmente hay 134 comunidades de “El Arca” en 35 países, entre ellos México.
La vida dentro de El Arca es muy especial porque no nada más los enfermos son ayudados. Jean Vanier nos lo explica: “En El Arca vivimos juntos personas con una discapacidad mental y sus “asistentes” que son personas que quieren compartir su vida y ser sus amigos. Vivimos en pequeñas casas integradas en pueblos o en un barrio de una ciudad. Las personas débiles necesitan evidentemente a personas más fuertes que estén con ellas. Pero en El Arca hemos descubierto con la misma evidencia que lo contrario es también verdad: las personas más fuertes necesitan a los más débiles. Nos necesitamos unos a otros.
Las personas débiles y vulnerables pueden hacer resurgir lo más bello y luminoso que hay en las personas más fuertes; les invitan entonces a abrir su corazón y su inteligencia a la compasión, a amar inteligentemente y no sólo de una forma sentimental. Los más débiles invitan a los que están más dotados a descubrir su humanidad, a abandonar el mundo competitivo, para poner sus energías al servicio del amor, de la justicia y de la paz; a asumir mejor sus propias debilidades y sus fragilidades, que intentan ocultar a menudo detrás de máscaras.”
La obra que Dios realizó, entregando esa misión tan importante a Jean Vanier, sigue dando muchos frutos. Es un gran testimonio del compromiso de personas individuales que promueven la paz y la compasión con vidas entregadas al servicio de los más necesitados. Este tipo de acciones dan esperanza a una humanidad que se enfrenta a una cultura de muerte y vacío.
En su libro Busca la Paz, Vanier presenta su visión de unidad y esperanza: “Tenemos el porvenir del mundo en nuestras manos. Este futuro dependerá de nuestro compromiso para trabajar junto con otros por la paz, cada uno en la medida de sus capacidades y sus responsabilidades. Construir la paz no es tan sólo impedir tal o cual catástrofe, sino redescubrir una visión, un camino de esperanza para toda la humanidad.”
Para terminar, les propongo hacer vida la siguiente frase de Jean Vanier que nos invita a un movimiento de transformación interior por la paz y la compasión:
“Cambia el mundo, con amor, de corazón en corazón”
MARTHA MORENO
VOCES EN EL TIEMPO
Leave A Comment
You must be logged in to post a comment.