El 2 de Diciembre de 1980, cuatro mujeres norteamericanas fueron martirizadas en El Salvador: una religiosa ursulina, dos hermanas de la orden de Maryknoll y una misionera laica. Esa misionera laica era Jean Donovan, de 27 años, con maestría en economía, una personalidad alegre y una vocación de servicio a los más pobres. A los 16 años yo conocí la historia de Jean. Me encontraba estudiando fuera y en una clase nos pusieron una película sobre su vida y su muerte donde actuaban Melissa Gilbert, Martin Sheen, Hellen Hunt y Demian Bichir. Me impactó mucho el darme cuenta del valor salvífico que pueden tener las decisiones que tomamos para nuestras vidas. ¿Qué aspectos de la vida de Jean pueden llevarnos en este 2020 a una reflexión sobre el sentido de la vida, de la verdadera felicidad, de salir de nuestra zona de confort y de vencer miedos que limitan nuestras posibilidades de servicio y trascendencia?

  1. Jean nació en Connectitut, Estados Unidos, en un hogar privilegiado donde recibió cariño y se le dieron oportunidades de educarse y seguir sus sueños. Estaba acostumbrada a tener cosas, le gustaba mucho su Harley Davidson y se fascinaba con los caballos. La vida siempre le sonreía aunque ella sentía que le faltaba algo. Tenía tanta energía que le daba miedo no poder hacer, ver o sentir todo lo que ella anhelaba.
  2. Durante sus estudios se fue un año a vivir a Irlanda. Era católica pero muy poco practicante. En ese tiempo conoce a un sacerdote que la invita a no desperdiciar su vida buscando dinero o placeres temporales. Le dice que sólo en Dios y en el servicio a los más necesitados podía encontrar la verdadera felicidad.
  3. En Estados Unidos continúa su carrera y maestría. Estaba orgullosa de ser auto-suficiente. Estuvo trabajando en una firma contable muy importante hasta que decidió dejar su empleo, amigos, moto y vida fácil para unirse al programa de misiones de Maryknoll. Fue enviada a seguir a Jesús entre los pobres de El Salvador. Su compromiso no era como religiosa consagrada. Ella era misionera laica e incluso continuó con su novio quien la visitó después en su misión y la acompañó más adelante a la boda de unos amigos en Irlanda.
  4. Trabajó en la Parroquia La Libertad con personas muy pobres en El Salvador. Muy seguido se encontraban, ella y sus compañeras, cadáveres en las calles que tenían que sepultar después de haber orado por ellos. La violencia imperaba en el país y los más afectados eran los más débiles. Dedicaba gran parte de su tiempo a ayudar a niños huérfanos. Las homilías del Arzobispo Oscar Romero le daban consuelo y esperanza por lo que decidió llevarle cada domingo galletas como agradecimiento.
  5. El 24 de Marzo de 1980, el Arzobispo Romero fue asesinado mientras celebraba misa, justo al momento de la Consagración. Jean permaneció en vela junto al ataúd toda una noche. Cuando fueron los funerales se juntó una gran multitud para orar por su sacerdote que era considerado santo y hoy ya está canonizado. El gobierno lanzó varias bombas que mataron como a 30 personas. Jean se empezó a cuestionar si debía continuar en ese lugar tan peligroso pero se dio cuenta de que si llegaba a morir iría directo a Dios.
  6. En Septiembre tomó unas vacaciones de seis semanas que pasó entre Estados Unidos, Inglaterra e Irlanda. Al visitar la capilla de Maryknoll en Nueva York estaba decidida a no volver. Pero todo cambió en el tiempo que pasó en oración. Salió fortalecida con la seguridad de que tenía que volver a El Salvador para estar con sus niños que la necesitaban. No podía dejarlos solos.
  7. El 2 de diciembre de ese mismo año, 1980, ya en la carretera después de haber ido al aeropuerto, Jean y sus tres compañeras religiosas fueron interceptadas por miembros de la Guardia Nacional, torturadas y asesinadas.
  8. Cuando Jean pensaba en su misión en El Salvador se decía: “Hay tanta muerte, pero también hay tanta vida”. Jean quería vivir y descubrió el sentido de su vida que tanto había buscado en los niños necesitados, en los pobres maltratados, en tantos muertos olvidados que necesitaban su oración y sus familias su apoyo.

Jean surgió de un ambiente sin problemas, con mucho cariño de padres y amigos, con todo prácticamente resuelto. Y, sin embargo, necesitaba darse a los demás. Tenía una misión que cumplir que descubrió en El Salvador y fueron los niños pobres los que la rescataron de su falta de sentido. Me parece esa una buena lección. Hoy nos encontramos en tiempos difíciles, de pandemia, de temores y oscuridades. Creo que los débiles y vulnerables también nos pueden salvar de los vacíos y egoísmos de esta época. Los actos de amor, de entrega y de servicio siempre serán medios para descubrir el más grande Amor que está queriendo siempre abrazarnos y darnos su gracia y la verdadera felicidad. Hace cuarenta años, el 2 de Diciembre de 1980, Jean Donovan entregó su vida como mártir a Dios.

 

MARTHA MORENO

VOCES EN EL TIEMPO