Los tiempos de alegría, como los presentes al encontrarnos en la Octava de la Pascua, me llevan a disfrutar y a reflexionar en la música de manera especial. La música renueva el alma y la levanta de lo puramente material para entrar en el mundo del espíritu.

El salmo 150, que puede verse como una sinfonía universal, invita a alabar a Dios mediante la vía musical, y nos dice: “Alabad al Señor en su Santuario, alabadlo en su poderoso firmamento, alabadlo por sus grandes hazañas, alabadlo por su inmensa grandeza…” Después empiezan a aparecer distintos instrumentos musicales como el cuerno, arpas, cítaras, flautas, tambores, címbalos, dando gloria a Dios y, al final, se hace una exhortación a que todo ser que respira alabe al Señor. En este tiempo de Resurrección me gusta imaginar que soy parte de esa orquesta, de ese canto a Dios cuyo templo alcanza a todo el universo y donde a todos se nos pide ser adoradores.

Hoy les quiero compartir dos ejemplos de personajes de la historia que pudieron escuchar música de Resurrección y que, gracias a esos instantes de cielo, renovaron sus vidas dejando huella.

El primero de ellos es el compositor George Friedrich Handel (1685-1759), de origen alemán pero nacionalizado inglés. Fue una de las figuras más importantes de la música del Barroco. Compuso óperas, oratorios y conciertos para órgano. Gozaba de gran fama y prestigio. Sin embargo, hubo un momento en su vida en el que sufrió un derrame y se vio paralizado e imposibilitado para componer. Eso lo llevó a una gran tristeza, pero su voluntad lo hizo volver a levantarse gracias a un tratamiento con aguas termales. Sintiendo que su vocación se renovaba continuó su camino en la música. El escritor Stefan Zweig narra, en su obra Momentos Estelares de la Humanidad, cómo fue la resurrección de Handel. Una vez curado, se llenó de tristeza al ver los problemas que aquejaban a su país y al medio musical. Perdió la inspiración y se lamentó de haberse recuperado. Volvió a llevar una cruz en la que se sintió abandonado. Pero, gracias a un amigo que lo invitó a componer música basándose en su poesía, se dio cuenta de que su talento volvía a nacer, escuchando en el poema un canto para Jesús: “El Mesías”. Este oratorio pasaba por los instantes de la vida de Cristo llegando hasta su Resurrección. Y él, de alguna forma resucitaba en su fe, esperanza y sentido musical, después de haber pasado su calvario. Años más adelante Handel murió un Viernes Santo, en la misma fecha en la que había tenido su derrame y había compuesto la Resurrección. Dejó escrito Zweig: “No lo comprendieron, porque ignoraban que aquel Viernes Santo era el 13 de abril, el día en que la mano pesada le había abatido, el día que con el Mesías había resucitado para los tiempos de los tiempos, y el día en que su obra se había oído por primera vez en el mundo… Y en el día de su resurrección quería también morir para tener la certeza de la resurrección eterna”.

El segundo ejemplo es el del escritor Francés Paul Claudel. Puede decirse que él escuchó música de Resurrección en una misa de Navidad a la que asistió en Notre Dame de Paris. Era el Magnificat. Por muchos años se consideró ateo. En su infancia había hecho la Primera Comunión pero ahí había terminado para él su vida religiosa. El 25 de diciembre de 1886 todo su ser se conmovió y creyó. Lo dejó escrito en su libro Mi Conversión: “En un instante mi corazón fue tocado y creí. Creí, con tal fuerza de adhesión, con tal agitación de todo mi ser, con una convicción tan fuerte, con tal certidumbre que no dejaba lugar a ninguna clase de duda, que después, todos los libros, todos los razonamientos, todos los avatares de mi agitada vida, no han podido sacudir mi fe, ni, a decir verdad, tocarla”. Su fe resucitó y le dio un giro total a su vida. En la música vibró y escuchó el llamado de Dios. Recuperó el sentido de lo sagrado y pudo transmitirlo a una generación que necesitaba salir de tanto materialismo y volver a la vida espiritual.

Para terminar quisiera invitarlos a una reflexión: ¿hemos aprendido a vivir con Jesús tanto su muerte como su Resurrección? ¿Estamos escuchando en nuestras vidas la música de la Resurrección? ¿Cómo podemos convertirnos en verdaderos adoradores unidos a la creación en alabanza a Dios?

 

VOCES EN EL TIEMPO

MARTHA MORENO