CELEBRACIÓN
Murillo y Zurbarán te dibujaron
captando suaves tonos de inocencia
en tu esencia tranquila que probaron
integraba virtud y transparencia.
De mi Emilio, un amigo y fiel patrono;
director de mi vida desde antaño.
Querido santo, a quien un himno entono,
hoy te pido me acerques al rebaño.
¿Cómo ser parte de tu itinerario?
Quisiera entrar en perfecto camino
de gloria a Dios donde el vivo santuario
de un corazón sea siempre peregrino.
San Buenaventura, en el monte santo,
contemplo tu ejemplo entre los Menores
de San Francisco con un pobre manto
y en su espíritu todos tus dones.
Jamás olvido celebrar tu día
con todos los santos y mi familia,
en oración ofreciendo a María
tu invitación y mi entrega en vigilia.
UN ENCUENTRO CON SAN BUENAVENTURA
Al ofrecer un creativo regalo
a nuestra Madre generosa y buena,
es la oración el perfecto intervalo
entre Dios y un corazón que se empeña
en invocar con el alma su Nombre,
en despertar a este mundo dormido,
en encontrar la belleza del orbe
y en escuchar en Jesús sus latidos.
Festejando al Señor Buenaventura,
descubro su talento para darle
a María la dulce prelatura
del más perfecto amor para entregarle
cada día un obsequio a la dichosa
Rosa Mística, Virgen cariñosa,
conducto más seguro a la asombrosa
luz de Dios que por caridad se goza.
Ser ofrenda para alabar al dueño,
descubrir en la ocupación la forma
de dar gloria al que nos amó en sus sueños
e hizo verdad la humana plataforma.
Ardiendo en amor pasaron sus días,
vida en oración continua y sencilla;
teólogo, doctor, maestro en la vía,
de Cristo traductor, humilde astilla.
Pido tu intercesión, santo y amigo,
vamos con María a “ser” el amado;
enséñame a subir rocas contigo
vislumbrando a Dios que se ha revelado.
VOCES EN EL TIEMPO
MARTHA MORENO
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