Cuando se habla de tiempos de oscuridad y tiempos de luz, es común que se piense en la Edad Media y en la Ilustración, que fueron épocas de la historia en donde reinaron, primeramente la ignorancia y luego la razón. Sin embargo, en nuestra modernidad, donde en teoría todo debería estar iluminado por una ciencia que goza de primacía y una información que se considera vital, sucede todo lo contrario: se percibe un ambiente oscuro y tenebroso, con una cultura de muerte y un estado de desesperanza.
Se siguen buscando formas de escapar o resolver los problemas del hombre actual. Cada vez hay más desintegración familiar, depresiones, vicios, violencia, ansias de poder, materialismo, adicciones, falta de compromiso y superficialidad. Es triste que, entre tanto avance tecnológico y supuesta luz, no se quiera reconocer la parte espiritual de la persona que está llamada a un fin trascendental. Cada vez hay más casos de persecución y rechazo hacia personas que quieren vivir su fe en libertad y sin manipulaciones ideológicas, propagandísticas o publicitarias.
¿Dónde podemos encontrar luz, si las supuestas luces que alumbran nuestro siglo no lo están haciendo bien? ¿Qué lámparas antiguas, pero a la vez renovadas, nos pueden ayudar a descubrir horizontes de paz, amor, fe y caridad?
El camino de luz que definitivamente nos lleva a Jesús, en un proyecto de virtud, es el camino de la Virgen María. María nos ofrece la clave para salir del desorden del mundo actual, mediante una transformación de una sociedad que está necesitada de una Madre, una verdadera Madre, para que, en su amor, puedan renacer la confianza, la bondad, la belleza y la paz.
¿De qué formas podemos dar la bienvenida a María para que la luz de su presencia nos libere de las confusiones del mundo? Te presento algunas ideas:
- Conociéndola más y dándola a conocer.- Hay tanto que descubrir de la Virgen al hacer oración, en las Escrituras, en los escritos de los santos, documentos de la Iglesia, hechos históricos, obras de arte, testimonios, apariciones y mensajes. Hace poco, al leer Cartas a mi Novia, del escritor francés Leon Bloy, me sorprendí con la forma tan cariñosa del autor de presentarle a su novia protestante a la Virgen como vía esencial para amar a la Trinidad. Creo que sería hermoso que en este tiempo aprendiéramos a despertar en otros el amor por nuestra Madre María. Les comparto un fragmento de una de esas cartas: “En tu deliciosa carta, que releo desde ayer por la tarde, hay un pasaje que me encanta. Me dices que la dulce Virgen Madre ha hablado por fin a tu corazón. Amada mía, sabes cuánta paciencia he tenido con el prejuicio de tu educación, y cuán lleno de reserva me he mostrado siempre sobre este punto que, sin embargo, juzgo esencial. Esperaba el efecto de la gracia divina sobre tu corazón y sobre tu espíritu. El culto, no de adoración, sino de veneración infinita y de amor ilimitado por María es de una importancia tal que, sin él, todo es estéril… Ve, pues, hacia Ella, mi querido ángel, con una simplicidad de niño. Serás recompensada por ello de una forma sublime, y los misterios que te turban y a mí mismo me turban, se elucidarán un día para nuestras dos almas, estoy seguro y oso prometértelo en Nombre de Dios”.
- Ofrecernos en consagración total a María.- San Luis Grignon de Montfort, en el Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María y el Secreto de María, nos ha dejado las indicaciones para ser totalmente de Jesús por María, y por María llegar a Jesús. Monseñor Luis Maria Martínez escribió lo siguiente sobre las obras de San Luis G. de Montfort: “Su mérito consiste en haber comprendido la función universal e indispensable de la Inmaculada Virgen María en la santificación de las almas”.
- Ser de María, al estilo de San Juan Pablo II, San Bernardo, San Maximiliano Kolbe, San Alfonso María de Ligorio o Sta. Bernardita, es fuente de verdadera alegría para el corazón.
- Seguir la “Opción Mariana”.- Carrie Gress, madre de cuatro hijos y doctora en filosofía, en su libro La Opción Mariana, nos presenta de manera sencilla y completa esa opción por María, que más que una opción es una necesidad de vida. La autora relata la fuerza predominante de María en la historia y su poder de transformar corazones.
- Visitarla en sus santuarios, hacerla reina de nuestros hogares, imitarla en sus virtudes, pedirle que nos una a su hijo Jesús.
- Encontrar nuestra forma especial de quererla, reconocerla y amarla.- Si yo pinto, dibujarla; si la música me hace feliz, componerle una canción; si escribo, dedicarle una oración; si soy sociable, invitarla a mis reuniones; si me gusta la naturaleza, ofrecerle nubes, montañas o diseñarle un jardín de flores; si estoy enferma, pedirle su compañía; si la angustia no me deja, mirarla en súplica de paciencia y paz.
- Celebrar sus fiestas y hacer parte de nuestra vida los regalos que ella ha entregado al mundo: el rosario, el escapulario del Carmen, la Medalla Milagrosa, el Magnificat…
- Invitarla siempre que vayamos a recibir a Jesús en la Eucaristía.
Y cada día decirle: “Hoy te elijo, Virgen María, para que quites las oscuridades de mi vida y las transformes en rayos de luz que me permitan ser, como Tú, de Jesús. Amén”
VOCES EN EL TIEMPO
MARTHA MORENO
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