El Sueño de Gertrudis es un waltz muy lindo atribuido a Beethoven, pero de un estilo tan diferente al del compositor, que se cree que realmente él no fue el responsable de su creación. Mis papás se encantaban cuando yo lo tocaba en el piano de pequeña. Ciertas melodías se quedan tan fuertemente grabadas en nuestro corazón que buscan su manera de regresar sobre todo en momentos difíciles, en los que las bondades de la infancia, que nos hicieron quien somos y nos dieron alegría, pueden darnos consuelo. En estos tiempos confusos de pandemia me propuse darle vida nuevamente a esta pieza musical como una manera de dar gracias a Dios por tantas bendiciones recibidas y de manera especial por mis padres, quienes me ofrecieron un hogar dichoso, seguro y amoroso.

La imagen que genera en mí el pensar en El Sueño de Gertrudis es la de una pieza de música antigua que te conduce a la gratitud. El nombre de Gertrudis ya no es común pero para mí es importante porque conozco las voces de dos Gertrudis que precisamente se destacaron por buscarsiempre dar gracias en formas orantes, creativas, humildes e invitantes.

Santa Gertrudis vivió en el monasterio benedictino de  Helfta durante la Edad Media y nos transmitió en su obra El Heraldo del Amor Divino su gran amor por el Sagrado Corazón de Jesús. Su testimonio de vida virtuosa y sus profundos dones místicos son muestra del grado de uniónque vivió con Jesús. Me llama mucho la atención que Gertrudis tenía la profunda necesidad de dar continuamente gracias a Dios. Prueba de ello es la promesa que recibió de Cristo de que si alguien la ayudaba a dar gracias por todo el amor que recibió de Dios, recibiría la ayuda e intercesión de esta santa que se convertiría, a partir de ese momento, en una verdadera amiga. Los dones que la movieron a dar gracias a Dios los describe como parte de su diálogo con Dios: “
1. El primero es el amor por el que con tan gratuita ternura me elegiste desde toda la eternidad…

2. Por haberme atraído a Ti y realizar mi salvación…

3. Que me uniste Contigo…

4. Por tener tus delicias en esta unión, cosa que no puedo atribuir más que a la locura, si puedo hablar así, de tu amor… 5. Por este beneficio por el que te has dignado realizar esta consumación venturosa que de una humilde y firme esperanza en la fiel promesa de tu verdad y, no obstante mi indignidad, espero de la dulcísima ternura de tu amor… Por todos estos beneficios recibidos de tu bondad magnífica, desde lo más hondo de mi debilidad, yo no podía en modo alguno darte una digna acción de gracias, por esto, has querido ayudar a mi indigencia, llevando por tus promesas a otras almas a hacer acciones de gracias, por cuyos méritos se pudiera remediar y suplir mi deficiencia”. Como se puede apreciar, la humildad siempre fue compañera de la gratitud en Gertrudis.

La otra Gertrudis es la escritora alemana Gertrudis Von Le Fort (1876-1971) que se convirtió al Catolicismo. Había sido protestante. Escribió la obra La Última del Cadalso sobre las mártires carmelitas de Compiegne, que despuésGeorge Bernanos convirtió en el drama: Diálogos de Carmelitas. El músico Francis Poulenc se basó en su novela para crear una ópera. Gertrudis (Gertrude) también escribió El Velo de la Verónica y el Papa del Ghetto.

Este himno lo compuso en acción de gracias a Dios:

“TE DEUM.

A ti Dios, Oh Dios de mi vida :

Quiero alabarte en las tres orillas de tu única luz. Quiero hacer llegar mi canto al mar de tu gloria.

Con gritos de júbilo quiero sumergirme en las olas de tu fuerza. Áureo Dios de tus estrellas; rugiente Dios de tus tormentas, ardiente Dios de tus montañas. Dios de tus ríos y de tus mares.

Oh, Tú, Dios de todos los animales, Dios de las espigas y de las rosas salvajes. Te doy gracias, Señor, Dios Padre, porque nos has despertado a la vida. ¡Hasta los coros de tus ángeles lleguen mis gracias!

Dios Hijo, Dios de eterna misericordia, Dios de tus hombres extraviados. Oh Tú, Dios de todos los que sufren, de todos los que mueren, Dios fraternal sobre todas nuestras oscuras huellas. Te doy gracias porque nos has redimido. ¡Hasta los coros de tus ángeles lleguen mis gracias!

Oh Tú, Dios Espíritu Santo. Dios, que en tus profundidades te agitas en oleadas de amor. Rugiendo, desciendes hasta mi alma; soplas a través de todos mis espacios, enciendes todas las fibras de mi corazón. Santo Creador de tu nueva tierra, te doy gracias por poder darte gracias. ¡Hasta los coros de tus ángeles lleguen mis gracias!

Dios de mis salmos, Dios de mis arpas, Dios de mis órganos y de mis trombones, quiero alabarte en la triple arista de tu única luz; quiero lanzarme con mi canción al mar de tu gloria, con gritos de júbilo hundirme en las olas de tu fuerza. Amén”

El Sueño de Gertrudis lo veo como un sueño de gratitud. Las personas normalmente tienen sueños sobre realizar grandes proyectos, tener muchas cosas, vivir experiencias o ser exitosas. Soñar con encontrar las mejores maneras de dar gracias a Dios es de almas grandes por su humildad y entrega. Pidamos hoy a Dios que nos conceda entrar en el sueño de Gertrudis para hacer de nuestra vida una acción de gracias continua.

VOCES EN EL TIEMPO

MARTHA MORENO