Los consejos que pueden dar los padres son muy importantes en la vida de los hijos. En muchas ocasiones, por la edad o situaciones de vida de los hijos, no son seguidos al instante, pero no por eso se deben dejar de dar. Un consejo puede salir a la luz en los momentos más inesperados o cuando verdaderamente son necesitados por los hijos. Esto puede pasar aun cuando los padres ya no estén vivos.

Francis Poulenc fue un compositor francés considerado, junto a Debussy y a Gabriel Fauré, como el más grande productor de melodías francesas de todos los tiempos. Nació en 1899 en Paris. Su padre, Emile Poulenc, se dedicó a la industria y a los químicos. Su madre, Jenny, perteneció a una familia de artesanos y fue la que inició a su hijo Francis en la música, invitándolo a practicar piano desde muy pequeño. Ella lo introdujo a la música de Mozart, Shubert y Chopin.

Francis, siguiendo un consejo de su padre, en lugar de estudiar en el conservatorio, decidió aprender música con el maestro catalán Ricardo Viñes, quien le enseñó la música de su tiempo donde destacaban Debussy, Stravinsky y Satie.

A los dieciséis años Francis pierde a su mamá y a los dieciocho a su papá. Gracias a su amiga Raymonde Linossier puede descubrir la vida intelectual de Paris y conoce a muchos escritores que lo van a inspirar para sus futuras composiciones. Su primer trabajo lo presenta el 11 de diciembre de 1917 y se llamó Rapsodia Negra, una obra para barítono y para ensamble instrumental.

Un acontecimiento clave en la vida de Poulenc fue la muerte de su amigo Pierre- Octave Ferroud, también compositor. Murió degollado en un accidente en el año 1936. Esto lo afectó muchísimo y fue en ese instante cuando recordó algo que su papá le dijo muchas veces de pequeño: “Cuando se te presente una situación muy difícil ve a visitar a Nuestra Señora de Rocamadour”. Poulenc se consideraba ateo. Hacía años que había perdido la fe.

Ante la tristeza decidió emprender el viaje a Rocamadour, un pueblito en la región de Lot, Francia, enclavado en unas rocas, donde por siglos se había venerado a la Virgen María y donde se encontró el cuerpo incorrupto de un ermitaño llamado Amador. Al llegar a este santuario, Poulenc vivió una experiencia espiritual muy fuerte, que lo hizo convertirse y recibir inspiraciones para su nuevo estilo musical. En una semana compuso las famosas Letanías a la Virgen Negra, música para coro de mujeres y órgano. Nunca dejó de visitar a la Virgen de Rocamadour.

La mayoría de sus siguientes composiciones llevaron un carácter sagrado. Muy destacada fue su ópera Diálogos de Carmelitas, basada en un texto de George Bernanos sobre la ejecución de las Carmelitas en Compiégne.

Francis Poulenc murió en el año 1963. Su funeral, por su propia petición, fue llevado a cabo con gran simplicidad y sólo se escuchó música de Bach.

Les comparto un fragmento de las Letanías a la Virgen Negra:

“Virgen, a quien Zaqueo o San Amador hizo construir este santuario, ruega por nosotros.

Reina del santuario que consagró San Marcial, y donde él celebró los santos sacramentos, ruega por nosotros.

Reina, a quien Roldán consagró su espada, ruega por nosotros.

Reina, cuyo estandarte ganó batallas, ruega por nosotros.

Reina, cuya mano liberó a los cautivos, ruega por nosotros.

Señora Nuestra, cuya peregrinación nos enriquece con favores especiales, ruega por nosotros.

Señora Nuestra, a quien los impíos y el odio quisieron destruir, ruega por nosotros.

Señora Nuestra, a quien los pueblos visitan desde antaño, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo…”

Los consejos de los padres no se pierden. El problema viene cuando los padres se desesperan o se cansan, y deciden mejor no dar consejos por temor a que no los sigan los hijos. Cada consejo tendrá su tiempo especial y dará su fruto. Este ejemplo de Francis Poulenc nos sigue dando esperanza.

 

VOCES EN EL TIEMPO

MARTHA MORENO