¿Por qué es importante celebrar los cumpleaños? ¿Y de qué manera podemos cambiar nuestros estilos consumistas de festejar por nuevas prácticas que generen tradiciones capaces de hacernos sentir verdaderamente agradecidos con el maravilloso don de la vida?

Algunos escritores me han llevado a profundizar el sentido de lo que es una celebración de cumpleaños como una sincera acción de gracias y un nuevo descubrimiento del amor de Dios:

a) Jean Vanier, fundador de los hogares para discapacitados El Arca, relaciona el celebrar con la esperanza:

“La celebración es como un canto de esperanza. Para celebrar es necesaria una esperanza, la esperanza de la belleza y de la bondad del ser humano y de la capacidad de cada uno a abrirse al amo. Al mismo tiempo, la celebración hace crecer dicha esperanza.” Cada Persona es una Historia Sagrada. P. 193

b) Henri Nouwen, sacerdote y escritor de espiritualidad, destacó la importancia de los cumpleaños como oportunidades de mostrar nuestro cariño en el presente:

“Hay que celebrar los cumpleaños. Creo que es más importante celebrar un cumpleaños que el aprobar un examen, un ascenso o cualquier victoria. Porque celebrar un cumpleaños significa decirle a uno: -¡Gracias por ser tú!-. Celebrar un cumpleaños es celebrar la vida y alegrarse por ella. En un cumpleaños no decimos: -Gracias por lo que has hecho, o dicho, o conseguido-. No, lo que decimos es: -¡Gracias por haber nacido y estar entre nosotros! En los cumpleaños celebramos el presente. No nos lamentamos de lo ocurrido ni especulamos sobre el porvenir, sino que lo felicitamos y le decimos: -¡Te queremos!-.” Aquí y Ahora. P. 12

c) El escritor alemán Ernst Jünger tenía una forma muy especial de celebrar sus cumpleaños. Primero se preparaba él mismo un festín de lecturas especiales que lo animaban profundamente, y después recibía a sus seres queridos animándolos a compartir su gusto por el trabajo en su jardín. Aquí les comparto un ejemplo de su fiesta en 1945 narrado en su libro Radiaciones II:

“El nuevo año de mi vida ha comenzado con una solitaria guardia nocturna durante la cual me he preparado una pequeña fiesta con las siguientes lecturas:

  1. Salmo 73
  2. Protopalabras de Goethe
  3. Jueves Santo de Droste-Hülshoff (Enérgica invitación a la modestia)
  4. Aria de Consolación de Johann Christian Günter.”

El estilo de celebrar de Jünger lo he visto y sigo viendo como una invitación. ¿Qué tipo de lecturas serían para mí un banquete en una solitaria guardia nocturna para dar gracias por todos los dones y gracias recibidas de Dios y de las personas que quiero tanto?

Iniciaría con dos de mis salmos favoritos: el 139 y el 150, seguiría con algunos poemas de Rilke, y terminaría con llamados a la paz de Jean Vanier (Busca la Paz), el hermano Roger de Taizé (Asombro de un Amor) y San francisco de Asís (sus escritos y la Leyenda Mayor de San Buenaventura). Sería muy importante el encontrar formas muy especiales de dar gracias: a Dios, en mi Eucaristía y oración; a María, visitándola en algún santuario y renovando mi consagración según el espíritu de San Luis Grignon de Montfort; y a mis familiares y amigos, con presencia y apertura del corazón. La fiesta la dejaría en manos de Dios. Él sabe qué tipo de celebración es la que nos conviene cada año que nos regala. Habrá fiestas tranquilas, sencillas, con muchos invitados o solitarias, en mi casa o en otro lugar, sin preocupaciones o con duras pruebas, con muchas flores o con una flor en el corazón. Él mismo se lo dijo a la mística francesa Gabriela Bossis: “Lo único que pido es ser invitado. Del festín me encargo yo.”

Termino con unos pasajes del Aria de Consolación a la que hizo referencia Jünger el día que cumplía cincuenta años:

“ARIA DE CONSOLACIÓN:

Por fin florece el áloe;

Por fin da frutos la palmera;

Por fin se esfuman el miedo y el sufrimiento;

Por fin se ve el valle de la alegría

Por fin, por fin, esta vez llega…”

 

VOCES EN EL TIEMPO
MARTHA MORENO