¿En dónde encontrar imágenes tiernas de compasión?

El pasado, el presente y el futuro están inundadas de ellas. Hay que estar atentos para descubrir esos regalos de belleza y virtud, purificando primero nuestra mirada. Te proporciono algunas escenas de diferentes tiempos que en este instante llegan a mi mente:

El trabajo arduo y amoroso de la Madre Teresa en las calles de Calcuta.

Jean Vanier invitando a dos discapacitados a vivir con él.

Teresita de Lisieux orando por un condenado a muerte.

Maximiliano Kolbe tomando el lugar de un padre de familia en un campo de concentración.

José, hijo de Jacob, salvando a sus hermanos que lo vendieron esclavo, asegurándoles que no había nada que perdonar.

Marta Robin recibiendo y aconsejando desde su cama.

Leon Bloy apadrinando y ofreciendo su sufrimiento.

El hermano Roger de Taizé arriesgándose por los refugiados.

Monseñor Romero llorando por sus sacerdotes muertos.

Juan Bosco dirigiendo y motivando la ilusión en los jóvenes.

El Padre Pío en su plegaria: “Quédate Señor conmigo”.

Juan de la Cruz en “Toda ciencia trascendiendo”.

Francisco de Sales respondiendo cartas con dedicación.

El Papa Gregorio Magno viendo ángeles en cada rostro humano.

Margarita María, humilde ante las críticas, sabiéndose hija predilecta del Sagrado Corazón de Jesús.

Christian de Chergé, rechazando huir de Argelia, sabiendo que lo matarían.

Carlos de Foucauld, sin palabras, con los Tuaregs frente al Santísimo.

Juan Pablo II en amistad con el enemigo que lo quiso matar.

El Espíritu de Asís abrazando las ideas buscando la unidad pedida por Jesús.

Conchita en el Espíritu de la Cruz.

Benito José Labré peregrinando pobre.

Luis Grignon de Montfort dando a conocer un gran secreto: el secreto de María.

Bernardita, humilde, con María siempre en su corazón.

El Papa Francisco con su giro a las periferias.

Francisco de Asís dando un beso al leproso en un canto por la paz.

 

Fuentes inspiradoras de gracia que siguen generando nuevas formas de entrega. Comunión de santos que brinda esperanza a un mundo que se rebela contra la pureza de un amor Trinitario que sólo busca salvar a sus hijos de su propia esclavitud. Gracias, Señor, por el ejemplo de tus santos. Todos aprendieron de Ti la compasión. Concédenos su intercesión y amistad profunda. Te pedimos que ellos nos enseñen a “ver” el bien y a Verte; a amarte sobre todas las cosas, a ser compasivos  y a dejar de juzgar.  Amén.

 

VOCES EN EL TIEMPO
MARTHA MORENO