Hace algunos años mi papá me invitó a acompañarlo a una clase de historia de la ópera. Me encantó participar con él y descubrir su gran cariño por la música y letra del coro de los esclavos del tercer acto de la ópera Nabucco, titulado VaPensiero. Ha pasado el tiempo y en varias ocasiones hemos vuelto a reflexionar sobre esa ópera haciendo hincapié en el valor de la libertad y en esa añoranza por la tierra natal que expresaban los esclavos israelitas durante su exilio en Babilonia. La letra de ese coro, que se inspira en el Salmo 137, es tan especial que llega profundamente al alma y te invita a buscar la verdadera libertad que Dios nos dio como regalo para abrazarlo y entrar en sus bienaventuranzas. Ser de verdad libre, según el filósofo López Quintás, con libertad interior y creativa, implica poder distanciarse de las apetencias que nos quieren dominar para elegir aquello que nos permita lograr nuestro ideal.

En este tiempo de pandemia hay la creencia generalizadade que ya no tenemos libertad. Se ha vuelto muy común el sentimiento de que hemos perdido nuestro mundo perfecto, la tranquilidad que acompañaba nuestros días y la posibilidad de ser dueños de nuestros movimientos. Reina esa sensación de añoranza por lo que se tenía antes y perturba tanta desilusión. Sin embargo, el hecho de que salir nos implique riesgos sólo hace referencia a que en este tiempo tenemos limitada nuestra libertad exterior, más la esencia de la libertad permanece intacta mientras nuestro ser no tenga esclavitudes y esté abierto al descubrimiento de nuestro don personal para darlo a los demás. Ya el mundo venía cargando con otras limitaciones fuertísimas a la libertad mucho antes de la pandemia en los aspectos psicológico y moral, al haber aceptado sin cuestionar tantas ideologías y adicciones. El ser humano de hoy, sin saberlo, sigue añorando su tierra natal en la que era feliz gracias a los valores recibidos de sus padres, a las tradiciones, al cariño sincero de la familia y amigos, y a los encuentros con Dios. Puede decirse que ahora los pueblos viven como extranjeros en sus propios territorios porque se les han impuesto estilos de vida que no corresponden a sus propias identidades. El estilo de vida pagano está queriendo apagar el cristianismo. En el Antiguo Testamento, cada vez que el pueblo judío se distraía con los ídolos terminaba siendo esclavo. Y eso es lo que siempre nos quiere recordar Dios: Él es la fuente de la verdadera libertad.

Con mi padre yo podía platicar sobre estos temas y aprender mucho, pero en estos momentos él se encuentra enfermo. Actualmente me duele el no poder tener este tipo de conversaciones con él, pero lo maravilloso es que la música sí entra en su corazón y sigue existiendo ese lenguaje sonoro que compartimos y que es capaz de trascender fronteras y ser fuente de salud.

Escucho VA, PENSIERO y me imagino a Verdi, el compositor, y de cómo unas palabras y la ayuda de un hombre le cambiaron la vida. “Vuela pensamiento sobre alas doradas” fue la frase que le devolvió la vida al joven compositor Giuseppe Verdi. Estaba hundido en las tinieblas más oscuras debido a las repentinas muertes de sus dos hijos y de su esposa. Por su tristeza no pudo cumplir con el compromiso que tenía de crear una ópera cómica y eso lo llevó a la desesperación y a la sensación de fracaso. Anteriormente había sido rechazado en el conservatorio de Milán por ser muy joven y no tener suficientes aptitudes para la música. El empresario del teatro La Scala, Bartolomeo Morelli, presintió el genio de Verdi y lo quiso ayudar en su desgracia ofreciéndole un libreto para que trabajara en él. Verdi no tenía el ánimo de ponerse a componer pero al arrojar las hojas del libreto sobre su mesa le saltaron a la vista unas palabras que no pudo alejar de su mente por la fuerza que llevaban: “Vuela pensamiento sobre alas doradas”. Se le había otorgado una misión que lo puso en acción nuevamente y no paró hasta terminar la ópera Nabucco.

¿Qué hubiera pasado si Bartolomeo Morelli no hubiera encomendado esta ópera a Verdi? El mundo hubiera perdido un gran tesoro y quizá Verdi se hubiera quedado hundido en su dolor. Por eso me parece importantísimo ese papel de descubrir el genio o el don personal de los que están a nuestro alrededor para que nada se pierda y todo sea ofrecido para bien de la humanidad, sean cosas grandes o muy pequeñas. Bartolomeo Morelli fue un generador de felicidad tanto para Verdi como para todas las generaciones de personas que escucharían sus obras.

La letra de Va Pensiero dice: “Vuela pensamiento sobre alas doradas. Vé, pósate en las praderas, en las colinas, donde exhalan su fragancia tibios y suaves los aires dulces de la tierra natal.

Del Jordán las orillas saluda, de Sión las torres destruidas.¡Oh Patria mía, tan hermosa y perdida! ¡Oh recuerdo tan grato y fatal! ¡Hablemos del tiempo que fue! Ojalá te inspire el Señor una melodía que nos infunda valor en nuestro padecimiento”.

A partir de este Va, Pensiero inspirador, termino con estas ideas:

1. Me gustó mucho la visión de libertad de José Luis Martín Descalzo: “No seré yo quien crea que ser libre es la capacidad de hacer lo que se me viene en gana. La libertad sólo puede ser la posibilidad de hacer aquello que me permite ser más hombre, más grande, más completo. La libertad malgastada, más que una esclavitud es un sacrilegio. Esta es la más hermosa de las verdades: que te pueden aplastar las libertades exteriores, pero nadie es capaz de encadenar un alma decidida a ser libre. Te pueden quitar el pan, no los sueños; el dinero, no la esperanza ni el coraje; pueden hacerte la vida cuesta arriba, nadie impedirá que, al final de la cuesta, hayas subido”.
2. Recuperemos nuestra tierra natal y no permitamos ser esclavizados. Abrazar nuestra libertad es el primer paso para descubrir y entregar nuestros dones a los demás. En esa generosidad alcanzamos felicidad.
3. Observemos detenidamente y descubramos dones en las personas que amamos. Una vez descubiertos,propongamos acciones concretas a manera de invitación que los lleven a compartir su don o habilidad como lo hizo Morelli con Verdi. Estas propuestas, que llevan en sí el sentido de misión, pueden salvar a otros de su sufrimiento.
4. Te invito a escuchar esta música que cautivó al pueblo italiano y se convirtió en un himno de libertad.

VOCES EN EL TIEMPO.
MARTHA MORENO