La vida de San Alberto Magno me ha llamado mucho la atención por varios motivos:
a) Tengo a dos Albertos en mi familia: mi papá y mi hijo. A ambos los felicito por su santo patrón el 15 de noviembre, día de San Alberto Magno.
b) Dos escritores que me encantan recomendaron la lectura de San Alberto Magno:
1 – Ernst Jünger, escritor francés, en su libro Anotaciones sobre el día y la noche, escribió: “En nuestros días tengo la impresión de que deberíamos retomar la obra de Alberto Magno, de que deberíamos intentar que las cosas hablaran una vez más”.
2 – Raissa Maritain, filósofa, poeta y mística, insistió mucho en su diario en lo mucho que le ayudó en su vida espiritual el libro de San Alberto Magno titulado: Sobre la Unión con Dios. El mensaje central de ese libro es la idea de desprendimiento de toda inquietud, para sólo mirar con pureza a Dios y llegar a la unión a través de la contemplación.
Estas son palabras de Raissa: “Nunca me canso de leer y releer la pequeña obra del beato Alberto Magno sobre la unión con Dios; una virtud unitiva emana de cada página… Definitivamente no debo de dejar al beato Alberto Magno, a través de quien el Señor quiere proveerme de todas mis necesidades espirituales”.
c) San Alberto Magno era muy devoto de la Virgen María. Sobre la Virgen escribió: “María no es una mera ayudante. Es cooperadora y compañera. Participa en el reino exactamente igual a como participó en los sufrimientos del Señor por el género humano”. Alberto, cuando era joven, quiso huir de su colegio. Al subir una escalera, le pareció ver a la Virgen María que le dijo: -Alberto, ¿Por qué en vez de huir del colegio, no me rezas a mí que soy Trono de Sabiduría? Si me tienes fe y confianza, yo te daré la memoria y conocimientos que necesitas. Para que estés seguro de que yo te concedí esas gracias, antes de morir olvidarás todo lo que sabías-. Efectivamente así le sucedió. Alberto, en su vejez, perdió algunas de sus facultades, entre ellas la memoria, pero su devoción permaneció intacta. Supo que se acercaba su fallecimiento.
d) Para San Alberto era natural la relación entre fe y ciencia. Entre ambas encontró un camino de amistad, al darse cuenta de que los hombres de ciencia pueden apreciar en su vocación una auténtica vía de santidad. Benedicto XVI, en audiencia general del 24 de marzo del 2010, dijo: – ¡Cuántos científicos, siguiendo los pasos de San Alberto, han llevado adelante sus investigaciones, movidos por asombro y gratitud frente al mundo que, a sus ojos de estudiosos y creyentes, se presentaba y se presenta como la obra buena de un Creador sabio y amoroso! El estudio científico se transforma en un himno de alabanza-. San Alberto, además de ser fraile dominico, teólogo y filósofo, era químico, botánico, escritor, musicólogo, entomólogo, geógrafo y catedrático. Se le dio el título de Doctor Universal.
e) San Alberto fue maestro de Santo Tomás de Aquino. Siempre he sentido que detrás de un gran santo debe haber otro que oró por él y que le enseñó el amor a Cristo. Alberto le enseñó muchas cosas a Tomás. Alberto y Tomás estudiaron profundamente a Aristóteles y encontraron que su pensamiento era compatible con la doctrina cristiana.
f) Este es un pequeño resumen de su vida:
Alberto fue el hijo mayor del Conde de Bollstädt. Nació en Lauingen, Baviera, en el año 1206. En su juventud fue enviado a la Universidad de Padua, donde pudo estudiar artes liberales. Atraído por las enseñanzas del beato Jordan de Sajonia, entró en la orden de Sto. Domingo en el año 1223, y después de completar sus estudios, recibió el doctorado por la Universidad de Paris. Su genio brillante lo condujo a posiciones prominentes en la academia. Enseñó en Paris y en Colonia. En 1254 fue elegido Provincial de su orden en Alemania. En 1260 fue nombrado obispo de Ratisbona, pero renunció en 1262 y continuó con su enseñanza en el monasterio de Colonia. Ahí murió en el año 1280, mientras conversaba con los hermanos de su comunidad. Alberto fue beatificado en el año 1622 por el Papa Gregorio XV. En el año 1931 el Papa Pío XI lo proclamó doctor de la Iglesia, lo que implicaba su canonización. Destacó siempre por su humildad.
Para terminar, les comparto unas frases de la pequeña obra: Sobre la unión con Dios, de San Alberto Magno, que podemos llevar a nuestro plan de vida:
“Acepta todas las cosas, cualquiera que sea su causa, en silencio, paciencia y con una mente tranquila, como viniendo de la mano paternal de la Divina Providencia”.
“Si deseas alcanzar el destino del hogar, de la verdadera felicidad y de la gracia por un camino seguro, busca constantemente la pureza del corazón, la claridad de la mente y la paz de los sentidos. Dirige el deseo de tu corazón continuamente hacia Dios”.
“Haz a un lado todas las cosas de la tierra. Cuando lo hayas hecho, entra en ti mismo y mira a Jesús herido… Al conocimiento de Dios se llega mediante las llagas de su Sagrada Humanidad”.
Voces en el tiempo.
Martha Moreno
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