Quiero iniciar mis escritos de este 2025, año de jubileo, con un poema de intuiciones musicales, buscando que la naturaleza y la vida de gracia nos conduzcan al asombro, a la esperanza, a la oración y a un encuentro profundo con Jesús en la Eucaristía y con la Virgen María, causa de nuestra alegría. En el poema participan dos de mis compositores favoritos y un escritor, cuya propuesta de regreso al sentido común, a la tradición y al gozo verdadero, me servirá de motor para este nuevo año.
Con la música de cielo que me inspira,
me aventuro en una etapa de sorpresas
que despiertan la mirada del que reza
y deshacen el silencio con su lira.
Siempre Bach en matemática de vida
por un gozo en un Satie revalorado
que regala, en un gnossiene equilibrado,
una historia entre compases de alegría.
Con la música de cielo que ya llega
me reencuentro con el canto de las aves,
con susurros de los árboles y agaves,
con los himnos de los vientos que se entregan.
Siendo Chesterton el director de orquesta,
beso el bosque que conduce a la montaña,
cuyos ecos y rapsodias ya se hermanan
con el coro celestial que está de fiesta.
Jubileo que desata las sonrisas,
el asombro y la ilusión de Eucaristía:
bienvenido sea este año de María
con la música que sana nuestras vidas.
¿Por qué Johann Sebastian Bach? Su combinación de matemáticas, belleza y música; de arte y ciencia; de amor a Dios, a su familia y a la humanidad, me hace admirarlo como un alma grande que me invita a la sencillez, al orden y a la claridad mental. Fue un genio siempre abierto a la espiritualidad y en todos los aspectos de su vida quiso siempre dar gloria a Dios. Buscaba que Jesús se hiciera presente y me parece que su música sigue evangelizando.
¿Por qué Erik Satie? Su música me cautiva y me da paz. Cuando empecé a aprender algunas de sus melodías sentía que todo a mi alrededor se tranquilizaba. Esa paz me llevaba a buscar tiempos de silencio y simplicidad. Satie fue uno de los más grandes compositores del siglo XX, impresionista y precursor de la música ambiental (también llamada música de mobiliario). Sus “gnossienes” son composiciones para piano con un estilo único que dan la sensación de danza. Teniendo un talento extraordinario y siendo ya reconocido, Erik Satie decidió, a los cuarenta años, continuar su formación académica en la Schola Cantorum de Paris, institución que tenía como objetivo la revaloración de la música religiosa. Fue considerado excéntrico y rebelde en su tiempo. En sus últimos años, con la ayuda de su amigo, el filósofo Jacques Maritain, descubrió que su única esperanza estaba en “El que está arriba” y se convirtió al catolicismo semanas antes de su muerte, que ocurrió el 1º de julio de 1925 (se cumplirán 100 años).
¿Por qué Gilbert Keith Chesterton? Chesterton fue un escritor, filósofo y periodista inglés. Cultivó varios géneros y su personaje más famoso es el Padre Brown, un detective. Es considerado el apóstol del sentido común. Se convirtió al catolicismo a los 48 años y fue un gran apologista. Chesterton sabía gozar de la vida, de sus amigos, del amor de su esposa y de su entrega a Dios y a los demás. Sus principales virtudes fueron su agudeza mental, su inteligencia, su constancia en transmitir la fe cristiana, su caridad, su sentido del humor y su devoción a la Virgen María.
En este año de jubileo los invito a vivir el salmo 33 que nos dice: “Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor”. En la música de cada día descubramos la alegría y entremos de lleno en la esperanza con una fuerte vida de oración, con gran cariño a nuestra familia y comunidad, y con una entrega generosa al proyecto de Dios en nosotros.
Voces en el tiempo. Martha Moreno.
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