En este mes de octubre quiero expresar, mediante poemas, mi gratitud a San Juan Pablo II y al beato Carlo Acutis. El día 22 de octubre, Juan Pablo II inició su ministerio como Pastor Universal de la Iglesia. Carlo Acutis fue beatificado el 10 de octubre del año 2020, en la Basílica de San Francisco de Asís. La labor que cada uno de ellos realizó en favor de la humanidad merece ser ampliamente conocida por los jóvenes de hoy. Hay un gran número de personas en nuestro mundo que ya no entienden la realidad, no aceptan la verdad y desconocen el valor de la naturaleza humana. Las vidas santas de San Juan Pablo II y del beato Carlo Acutis nos brindan razones para la esperanza.

PARA SAN JUAN PABLO II

FUEGO A LA TIERRA

He venido a traer fuego a la tierra:

Juan Pablo es parte de ese fuerte incendio

que sigue quemando, aunque pase el tiempo,

que sigue lanzando llamas al cielo.

 

He venido a traer fuego a la tierra:

Juan Pablo es leña firme que perdura

con un mensaje claro que nos cura

de tanta ideología y ataduras.

 

He venido a traer fuego a la tierra:

Juan Pablo nos libera de los miedos,

enseña a dar amor desde el madero,

nos habla de un encuentro duradero.

 

He venido a traer fuego a la tierra:

Juan Pablo es ese fuego que no acaba,

es esa antorcha libre que resguarda

la más perfecta luz de Dios que sana.

 

AL BEATO CARLO ACUTIS

ENTREGA ANTICIPADA

Juventud que se entrega anticipada,

con esas prisas de dejarse bañar por la fuente

del mayor amor que nos regala silente

la curación total de manías atrapadas,

 

es garantía de salvación inminente

con pronóstico de santidad ardiente,

buscando originalidad en la mente,

en el alma, los afectos y la vida consciente.

 

Ya no más fotocopias que violenten

la sacralidad de cada humano en su misterio,

el regalo que cada uno en ministerio

puede aportar a generaciones que vienen.

 

En un despertar de ideales y cordura,

Carlo intuyó un porvenir con esperanza,

tomó consigo la mejor armadura

y luchó sonriente por subir a las alturas.

 

VOCES EN EL TIEMPO.

Martha Moreno