Hace poco llegó un joven al confesionario y me preguntó: “Padre, ¿es malo ver películas de terror o de violencia?”, yo le respondí: “¿Por qué me lo preguntas? ¿Tú las ves?”, entonces él me dijo: “Padre, yo desde niño me he sentido atraído a ver películas de terror o de violencia, seguramente era la atracción que causaba lo prohibido, porque mis padres no nos dejaban ver películas de terror o de violencia, ni a mis hermanos ni a mí, nos las tenían terminantemente prohibidas, así que lo hacíamos a escondidas, cuando ellos no estaban en casa, pero siempre que las veíamos luego me arrepentía, porque me sentía culpable, ya que parecía que eran algo malo, algo que deberíamos evitar, por alguna razón nuestros padres no nos lo permitían, incluso si se enteraban que habíamos visto alguna película de esas nos castigaban, eso me llevaba a pensar que seguramente no era algo bueno ver ese tipo de películas. Luego fui creciendo con la tentación de ver películas de terror o de violencia, pero siempre me preguntaba si era malo verlas, y hoy por fin me decidí a aclarar mis dudas, por eso estoy aquí”, yo le contesté: “Mira, cuando se representa el mal por gusto o por placer, o cuando se enaltece el mal sobre el bien, o incluso cuando se defiende en ciertas películas el mal sobre el bien, esas películas dejan de ser recomendables para un cristiano. También un cristiano debe evitar ver aquellas películas que contienen elementos contrarios a la fe cristiana, como las películas en las que se denigra a la Iglesia o que contienen elementos sacrílegos, y las películas que enseñan cosas contrarias a la fe, o las películas que incitan al ocultismo, la actividad paranormal o la brujería, o que promueven directa o indirectamente la práctica de aspectos de la New Age que no son compatibles con la fe cristiana. Como católicos debemos amar a Dios sobre todas las cosas, sin embargo, muchas veces el mundo con sus elementos y tentaciones nos arrastra para que acabemos prefiriendo sus modas, sus ofrecimientos, pero quien de verdad ama a Dios se apartará de este tipo de películas que hacen una apología de Satanás y del mal”, entonces él me preguntó: “Y de las películas de violencia excesiva ¿qué me puede decir?”, yo le respondí: “Para un cristiano no es recomendable ver películas de excesiva violencia, con contenido pornográfico o con comportamientos degradantes o de bajos instintos. Actualmente, la televisión difunde muchas veces valores contrarios a la fe y contenidos dañinos o mensajes perjudiciales, entre estos destacan la pornografía y los comportamientos degradantes de bajos instintos y la excesiva violencia. En estas se cuentan las películas que representan muertes crueles, muy sangrientas y dolorosas, y en grandes cantidades. Además, muchas de esas películas tienen también elementos inmorales en el comportamiento de los protagonistas y dejan ver sus bajos instintos (fuerte contenido sexual) lo cual las convierten en nocivas para los cristianos”. 

Las películas de terror, hoy en día, en su mayoría tienen contenido erótico o sexual y muchas escenas de violencia física. En nada edifica a un cristiano ver estas películas de extrema violencia y con mucho contenido sexual, es más, en vez de edificarlo, puede acabar tentándolo a caer en pornografía, violencia o en otro tipo de pensamientos negativos. La televisión, cuando transmite películas de terror con todos estos elementos, perjudica la vida personal y familiar al difundir valores y modelos de comportamiento falseados y degradantes, al emitir pornografía e imágenes de violencia brutal, al inculcar el relativismo moral y el escepticismo religioso. Además, si un cristiano hace caso de las recomendaciones que hace la televisión, especialmente en temporada de Halloween, está apoyando esta costumbre pagana y está contribuyendo a la difusión del mal en el mundo; en lugar de eso, como cristianos, debemos buscar ver y promover películas edificantes, con valores, que ayuden a tener un sano esparcimiento, que aporten a nuestro crecimiento humano y cristiano, que nos ayuden a vivir el evangelio que es lo que nos corresponde como discípulos de Jesús seguir y practicar. La Iglesia no se opone a que se represente el mal en el cine o en la televisión, siempre y cuando no se haga apología del mal. Es bueno que exista una representación del mal, para concientizar a la gente de que, así como existe el mal, también existe el demonio, y que como católicos estamos en lucha siempre contra el mal. Una representación correcta del mal, puede ayudar a entender esto, y animar a las personas a luchar contra el mal y el pecado y todas sus consecuencias.

Dios los bendiga, nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.