Hace un tiempo vino a confesarse una señora y me decía: “Padre, mi hijo trae algunas ‘ideas modernas’ ¿qué le puedo decir?”, yo le pregunté: “¿A qué ‘ideas modernas’ se refiere?”, ella respondió: “Padre, tengo un hijo de 20 años, y él quiere llevar una vida sexual activa con su novia, y me lo dice abiertamente, yo le he dicho que eso no está bien, pero él me dice que eso es lo de hoy, que si yo no lo entiendo es porque vivo en el pasado; pasa la noche en casa de su novia al menos un día a la semana”, yo la interrumpí y le dije: “¿Cómo que duerme con su novia?, ¿Los papás de ella lo permiten?”, entonces ella me dijo: “Yo creo que los papás de ella ni enterados están. Lo que sucede es que ella vive sola, porque no es de aquí, vino a estudiar, su familia vive en otra parte, por eso mi hijo puede quedarse con ella sin problema”, yo le pregunté: “Y ¿usted no le ha dicho nada al respecto a su hijo?”, ella me respondió: “La verdad no padre, porque tengo miedo que si le digo algo se sienta presionado y se vaya de la casa, de hecho ya me ha dicho que quiere independizarse”, yo le dije: “Los hijos tarde o temprano tomarán su camino, eso es inevitable, pero si por retenerlo unos pocos meses más o quizás unos años más prefiere callar y no decir nada ante lo que no es correcto, tarde o temprano se puede arrepentir de ello, usted tiene el deber de decirle que eso que hace no está bien, porque ¿qué pasaría si su novia sale embarazada? ¿qué cree que haría su hijo?”, ella me contestó: “Pues aquí entran otras de las ‘ideas modernas’ que mi hijo trae en la cabeza, en una ocasión que hablamos del tema del embarazo, él me dijo que no me preocupara, porque ellos usaban preservativos, así que eso no les iba a pasar a ellos, yo le dije que aun así podía pasar, y él me respondió que de ser así había una solución radical, el aborto, porque él creía que un niño debía ser deseado por sus padres para que fuera feliz, y si no lo era lo mejor era abortarlo”, yo la interrumpí y le pregunté: “Y ¿usted no le dijo nada?”, ella me contestó: “Claro que sí padre, le dije que eso era un asesinato, pero él me dijo que yo no entendía nada, porque yo había sido educada en otro tiempo, en el que se tenían los hijos aunque no se desearan, pero ahora las cosas han cambiado y ya no son como antes, un hijo para que sea feliz debe ser deseado por sus padres, si no, lo mejor es que no nazca, así se le evita mucho sufrimiento, porque va a crecer sin amor”, yo la interrumpí para decirle: “Esa es una visión muy reductiva, utilitarista y egoísta de la vida, que deja la existencia del niño por nacer sujeta arbitrariamente a la sola decisión de sus padres, y eso es incorrecto. Y no es bueno llamar ‘ideas modernas’ a lo que no son más que comportamientos morales desviados. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. A esa ‘mentalidad moderna’ se le combate con una buena formación moral y religiosa”.

Qué desafortunado es escuchar que se llame “ideas modernas” a todo tipo de pensamientos que sostienen comportamientos contrarios a la revelación divina y a los mandamientos de Dios, como las relaciones prematrimoniales, el aborto, los anticonceptivos, el matrimonio homosexual y hasta la pederastia. Se quiere ver como “ideas modernas” lo que no son sino ideas contrarias a la revelación divina, a los mandamientos, al evangelio; y a quienes apoyan una conducta ética, conforme a los mandamientos divinos, se les hace ver como anticuados y retrógradas. La moral no cambia, lo que es malo siempre será malo, aunque todos lo hagan, y lo que es bueno, siempre será bueno, aunque nadie lo haga.

         Que Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.        

Pbro. Eduardo Michel Flores.