Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
¡ Cuántas cosas realizo cuando el alma, tanto en sus necesidades espirituales como en aquellas materiales, se vuelve a Mí, me mira y diciéndome: “Jesús, ocúpate Tú de ello”, cierra los ojos y reposa. Obtienes pocas gracias cuando te atormentas por producirlas, sin embargo obtienes muchísimas cuando la oración es un encomendarse plenamente a Mí. En el dolor, tú oras para que yo obre, pero para que obre como crees que debo obrar… No te diriges a Mí, sino que quieres que yo me adapte a tus ideas; no eres enfermo que pide al médico que lo cure, sino que le sugieres la cura. No obres así, sino ora como te he enseñado en el Padrenuestro: Santificado sea tu Nombre, es decir, sé glorificado en esta necesidad mía. Venga a nosotros Tu Reino, o sea, que todo contribuya a Tu Reinado en nosotros y en el mundo.
Hágase Tu voluntad así en la tierra, como en el Cielo, es decir, dispón Tú Jesús en esta necesidad, como mejor te parezca en lo tocante a nuestra vida temporal y eterna.
Si me dices de verdad: “hágase tu voluntad”, que es lo mismo que decir: “Jesús, ocúpate Tú de ello”, Yo intervendré con toda Mi omnipotencia y venceré las mayores dificultades.
Oh Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ¡ocúpate de todo! (Repítelo 10 veces)
María, Madre mía, soy tuyo ahora y siempre.
A través de ti y contigo, siempre quiero pertenecer completamente a Jesús. Amén.
Leave A Comment
You must be logged in to post a comment.