Hace poco un joven me preguntó: “Padre, ¿Qué dice la Iglesia acerca de los therian?”, yo le respondí: “El término therian se refiere a personas que afirman identificarse con un animal, aunque reconozcan biológicamente que son humanas”.

La Iglesia no ha emitido un documento específico sobre los “therian”, sin embargo, sí posee principios antropológicos claros que permiten orientar el discernimiento.

  1. La identidad humana según la fe católica

La Iglesia enseña que el ser humano:

  • Ha sido creado a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,26–27).
  • Es una unidad de cuerpo y alma espiritual.
  • Posee una dignidad única, distinta de los animales.

El hombre no es simplemente un animal más evolucionado, sino una criatura espiritual y corporal llamada a la comunión con Dios. La identidad personal no se define por sentimientos subjetivos cambiantes, sino por la realidad objetiva de la creación.

  1. Sobre la identificación con un animal

Desde la antropología cristiana:

  • No es coherente con la verdad sobre el hombre afirmar que uno es ontológicamente un animal distinto de su naturaleza humana.
  • Puede haber experiencias psicológicas, simbólicas o emocionales profundas, pero no alteran la naturaleza humana recibida en la creación.

La Iglesia distinguiría entre:

  • Una expresión simbólica o artística (que puede ser culturalmente neutra).
  • Una autodefinición ontológica que niegue o desdibuje la naturaleza humana, lo cual sería incompatible con la visión cristiana del hombre.
  1. Dimensión pastoral

Pastoralmente, la Iglesia está llamada a:

  • Tratar a toda persona con respeto y caridad.
  • Reconocer que detrás de estas autopercepciones puede haber búsquedas de identidad, experiencias de sufrimiento o procesos psicológicos complejos.
  • Acompañar con verdad y misericordia, sin burlas ni condenas.

No se trata de ridiculizar, sino de ayudar a redescubrir la verdad sobre la dignidad humana.

  1. Teología moral y psicología

Desde la teología moral, la Iglesia parte de una antropología clara: el ser humano es unidad sustancial de cuerpo y alma espiritual, creado a imagen de Dios y dotado de una naturaleza estable. La identidad moral no se fundamenta en la autopercepción subjetiva, sino en la verdad objetiva del ser. Por ello, afirmar ser ontológicamente un animal distinto de la especie humana contradice la realidad de la naturaleza humana y no puede sostenerse como verdadero en sentido moral.

La conciencia debe formarse según la verdad. Puede errar, pero el error no modifica la realidad. Es necesario distinguir entre la persona, que siempre posee dignidad y merece respeto, y sus juicios, que pueden ser objetivamente falsos. El acompañamiento moral requiere caridad y claridad: no confirmar un error ontológico ni recurrir a la burla. Además, la responsabilidad moral depende del grado de libertad y conocimiento; si intervienen factores psicológicos profundos, la imputabilidad puede verse atenuada, lo que exige discernimiento prudente y personalizado.

Desde la psicología, el “therianismo” no es un diagnóstico reconocido, aunque puede relacionarse con procesos de construcción de identidad, especialmente en contextos digitales. A menudo se trata de vivencias simbólicas intensas más que de delirios. Debe distinguirse entre experiencias identitarias no patológicas y convicciones delirantes que requieran evaluación clínica. Pueden influir aislamiento, búsqueda de pertenencia o dificultades personales.

  1. Principio fundamental

La fe cristiana afirma que:

No somos espíritu atrapado en un cuerpo equivocado, ni conciencia desplazada en una especie incorrecta. Somos una unidad querida por Dios tal como fuimos creados.

En síntesis:

La Iglesia no reconoce como válida la idea de que una persona pueda ser, en sentido real, otra especie distinta de la humana. Sí invita a acompañar con respeto y claridad a quienes experimentan este tipo de autopercepción.

Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

Pbro. Eduardo Michel Flores.