Una vez un señor me preguntó: “Padre, ¿Se puede bautizar a niños concebidos por FIV (Fecundación in vitro)?”, yo le respondí: “Sí, se puede bautizar a los niños concebidos por fecundación in vitro. La Iglesia no solo lo permite, sino que lo recomienda, siempre que exista una verdadera esperanza de educación cristiana”.
Para explicar esto con claridad:
- La posición de la Iglesia sobre la fecundación in vitro
La Iglesia no aprueba las técnicas de reproducción asistida que sustituyen el acto conyugal —como la FIV— por razones morales conocidas: separación entre el acto unitivo y procreativo, manipulación de embriones, riesgo de eliminación de vidas humanas, etc.
Esto está explicado en documentos como Donum Vitae (1987) y Dignitas Personae (2008).
Pero esta valoración moral se refiere al método, no al niño.
- Todo niño es un don de Dios
Un principio fundamental:
“El modo de concepción nunca disminuye la dignidad de un niño.”
Cada vida humana es querida por Dios desde la eternidad. El niño concebido por FIV es tan plenamente persona, tan imagen de Dios, tan amado y tan digno como cualquier otro.
Por eso, la Iglesia no discrimina a ningún niño por las circunstancias de su concepción.
- El bautismo debe darse cuando hay esperanza de vida cristiana
El Código de Derecho Canónico, c. 868, es claro:
Para bautizar lícitamente a un niño, se requiere:
1º. que den su consentimiento los padres…
2º. que haya esperanza fundada de que será educado en la religión católica.
No se añade ninguna otra condición.
El origen de la concepción no es un impedimento para el bautismo.
- El bautismo es una gracia que nadie debe ser privado
La Iglesia, como madre, no culpa al niño por decisiones de los adultos.
Al contrario:
- A un niño se le debe abrir la puerta de la gracia.
- El sacramento lo incorpora a Cristo y lo hace hijo de Dios.
- Negarle el bautismo sería injusto y contrario al espíritu del Evangelio.
- Qué se recomienda pastoralmente
- Se puede acompañar con delicadeza a los padres para explicar la enseñanza moral de la Iglesia.
- Pero jamás se debe condicionar o negar el bautismo por la forma de concepción.
- Lo único esencial es que exista la disposición de educarlo en la fe.
La Iglesia bautiza a los niños pequeños porque entiende el Bautismo ante todo como un don gratuito de Dios, no como una recompensa a un mérito personal. Desde los primeros siglos, los cristianos han comprendido que la gracia de Dios no debe retrasarse. El Bautismo libera del pecado original, hace al bautizado hijo de Dios e introduce en la vida de la Iglesia. Por eso, así como los padres desean para sus hijos la vida, la salud y la educación desde el inicio, también desean para ellos la vida de la gracia.
Esta práctica se apoya en el mandato de Cristo de bautizar a todos (Mt 28,19) y en la convicción de que la fe de la Iglesia puede sostener al niño hasta que él mismo la asuma personalmente. Los padres y padrinos se comprometen a educarlo cristianamente para que, cuando crezca, pueda ratificar con libertad el don que recibió en el Bautismo. Así, el Bautismo infantil expresa que la salvación es siempre iniciativa amorosa de Dios.
En síntesis:
Sí, los niños concebidos por fecundación in vitro pueden ser bautizados.
La Iglesia no aprueba la técnica, pero reconoce absolutamente la dignidad plena del niño.
El sacramento se administra con normalidad cuando existe la esperanza fundada de educación cristiana.
Hasta la semana que viene, si Dios quiere.
Pbro. Eduardo Michel Flores.
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