Hace poco un joven me preguntó: “Padre, ¿Qué dice la Iglesia acerca de la eutanasia?, porque supe que los legisladores están promoviendo una ley que apruebe la eutanasia, yo conozco algo del tema, pero mejor quise venir a preguntarle”, yo le respondí: “La eutanasia es la acción u omisión que, por su naturaleza y por su intención, causa la muerte con el fin de eliminar cualquier dolor. La Iglesia enseña que la eutanasia es moralmente inaceptable, porque contradice el respeto debido a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, ya que la vida humana es sagrada porque es un don de Dios, y, por lo tanto, no es lícito quitarla deliberadamente”.
El rechazo a la eutanasia se basa en el mandamiento “No matarás” (Ex 20,13), que prohíbe el asesinato deliberado y directo de un ser humano inocente.
La Iglesia hace una clara distinción entre la eutanasia y la renuncia a medios extraordinarios o desproporcionados para prolongar la vida. No es obligatorio usar todos los medios para prolongar la vida a toda costa. Los cuidados paliativos, que buscan aliviar el sufrimiento y acompañar al enfermo, son considerados éticamente aceptables.
El encarnizamiento terapéutico es el uso de tratamientos médicos desproporcionados o inútiles en relación con la mejora esperada en la calidad de vida del paciente. Se trata de la aplicación de medios médicos agresivos que prolongan la vida de una persona gravemente enferma o moribunda, sin ofrecer una esperanza razonable de recuperación o de alivio significativo.
La Iglesia enseña que no es obligatorio emplear todos los medios posibles para prolongar la vida cuando estos medios son desproporcionados o inútiles. De hecho, la Iglesia considera moralmente aceptable renunciar al encarnizamiento terapéutico.
Aunque se reconoce el valor del alivio del sufrimiento, la Iglesia enseña que el sufrimiento, en unión con Cristo, tiene un valor redentor. No se puede justificar la eutanasia como un acto de compasión, ya que la verdadera compasión implica acompañar al enfermo, no quitarle la vida.
Tanto quienes practican la eutanasia como quienes la solicitan o aprueban, se ven implicados en una grave falta moral. Sin embargo, la Iglesia también invita a la comprensión hacia quienes, en situaciones extremas, pueden sentirse desesperados y recurrir a la eutanasia.
Documentos Relevantes del Magisterio de la Iglesia:
– Evangelium Vitae (1995): En esta encíclica, el Papa Juan Pablo II reafirma la enseñanza de la Iglesia sobre la inviolabilidad de la vida humana y condena la eutanasia.
– Catecismo de la Iglesia Católica: Aborda la cuestión de la eutanasia y reafirma la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de la vida humana.
– Pequeño Léxico del final de la vida: (2024) En este documento de la Pontificia Academia para la Vida, se descarta totalmente la posibilidad de la muerte asistida como una opción para los creyentes. Se subraya la oposición absoluta al suicidio asistido y a la eutanasia. Se insiste en la defensa del derecho a la vida, especialmente de los más débiles. Se subraya la necesidad de dar mayor atención a los enfermos. Se recalca que “la vida debe ser defendida a lo largo de toda la existencia, no sólo en algunos momentos particulares”. Se señala la importancia de la defensa de los “más débiles en contraparte de la cultura del descarte del día de hoy”.
La Iglesia rechaza la eutanasia en todas sus formas, promoviendo en su lugar el cuidado amoroso y el acompañamiento de los enfermos y moribundos, siempre respetando la dignidad inherente de la persona humana.
Hasta la próxima semana, si Dios quiere.
Pbro. Eduardo Michel Flores.
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