En cierta ocasión un joven me preguntó: “Padre, ¿Puede un católico creer en supersticiones? Porque mi familia, aunque es católica, cuando llega el fin de año, cree y practica una serie de supersticiones que a mí me hacen entrar en conflicto, por ejemplo, con motivo del Año Nuevo realizan ciertas prácticas como eso de comer doce uvas antes de que se acaben las doce campanadas de la medianoche para atraer buena suerte, o eso de usar prendas de determinado color con el mismo fin, etc.”, entonces yo le dije: “La Iglesia Católica enseña que las supersticiones son incompatibles con la fe cristiana, ya que estas prácticas contradicen la confianza total en Dios y su providencia”.

Enseñanza de la Iglesia respecto a las supersticiones:

  1. ¿Qué son las supersticiones según la Iglesia?

El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) define la superstición como un exceso o desvío de la religiosidad que atribuye a ciertas prácticas o cosas un poder que solo pertenece a Dios:

  • En el n. 2111 se afirma:

“La superstición es la desviación del culto que rendimos al verdadero Dios; consiste en atribuir una importancia de algún modo mágica a ciertas prácticas legítimas o no, o atribuirles una eficacia que no depende de Dios”.

Esto incluye cualquier creencia de que objetos, rituales o acciones humanas puedan, por sí mismas, garantizar suerte, éxito o protección.

  1. ¿Son compatibles estas prácticas con la fe católica?

No, un católico no debería practicar ni creer en supersticiones como las mencionadas:

  • Las uvas y las campanadas: No es malo comer uvas el 31 de diciembre, pero pensar que hacerlo “traerá buena suerte” es supersticioso, pues coloca la confianza en un acto vacío en lugar de en Dios.
  • Colores de ropa o rituales como la maleta: Estas prácticas carecen de fundamento espiritual y pueden llevar al fiel a poner su esperanza en cosas que no tienen poder real.
  1. La actitud cristiana ante el futuro

Un católico debe vivir el inicio de un nuevo año con una actitud de confianza en Dios y abandono en su providencia. En lugar de recurrir a supersticiones, se recomienda:

  • Orar y agradecer a Dios por el año que termina y pedir su bendición para el nuevo.
  • Participar en la Santa Misa de fin o inicio de año, confiando la vida y los proyectos a Dios.
  • Hacer propósitos espirituales y prácticos que estén en sintonía con la fe.
  1. Lo que enseña la Iglesia sobre el primer mandamiento

El primer mandamiento nos llama a confiar únicamente en Dios. En el n. 2110 del Catecismo se afirma que el mandamiento prohíbe no solo la idolatría, sino también la superstición, como una forma de falta de fe. La superstición erosiona la relación personal con Dios al desviar la atención hacia cosas inútiles.

  1. ¿Cómo puede actuar un católico frente a estas costumbres culturales?

Si bien muchas supersticiones están arraigadas en tradiciones culturales, un católico puede participar en estas prácticas de forma inocente siempre que no les atribuya ningún poder sobrenatural. Por ejemplo:

  • Comer uvas o usar colores puede hacerse como una tradición familiar o social, pero no como algo que “atrae suerte”.
  • Salir con una maleta puede ser una actividad humorística o simbólica, pero nunca como un acto de fe en su eficacia.

En resumen, el católico está llamado a depositar toda su confianza en Dios y no en prácticas supersticiosas. Si alguna de estas tradiciones se realiza, debe ser desde una perspectiva cultural o lúdica, sin asignarle valor espiritual o sobrenatural.

Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

Pbro. Eduardo Michel Flores.