Una vez dos mujeres jóvenes entraron en el confesionario juntas y una de ellas me hizo una extraña pregunta: “Padre, ¿nos puede confesar a las dos juntas?” Y yo, sin pensarlo dos veces, les respondí inmediatamente lo que manda la Santa Madre Iglesia y lo que dicta el sentido común, les dije: “Por supuesto que no”, entonces una de ellas muy decidida me dijo: “Es que el pecado que queremos confesar lo cometimos juntas”, yo les dije: “Aunque lo hayan hecho juntas no pueden confesarse juntas, cada una debe hacer su propio examen de conciencia, su acto de contrición, cada una debe hacer su confesión personal, cada una debe recibir los consejos del sacerdote y la absolución individual y cada una debe hacer su propósito de enmienda y cumplir su propia penitencia”, luego una de ellas me preguntó: “entonces si no nos puede confesar juntas ¿por qué hemos oído de sacerdotes que dan absoluciones a varias personas juntas?, yo les dije: “La forma ordinaria en que la Iglesia dispensa el sacramento de la Reconciliación es la confesión individual con la absolución individual, es decir que cada persona se acerque individualmente al sacerdote y diga sus pecados en una confesión individual y el sacerdote le dé la absolución individual, pero existen otras formas aprobadas por la Iglesia para poder recibir la absolución”, una de ellas me preguntó: “Y ¿cuáles son esas formas?”, les dije entonces: “La absolución general o colectiva, es decir, la absolución que un sacerdote da a varias personas juntas”, entonces la otra joven que casi no hablaba, me dijo: “Pues eso es lo que queremos nosotros, que nos dé una absolución a las dos juntas”, yo le dije: “Eso no es posible”, y ella me replicó: “¿Por qué no?, si usted mismo acaba de decir que es una de las formas posibles para recibir la absolución”, le respondí: “Porque para poder dar la absolución general la Iglesia ha establecido condiciones y aquí no se reúnen”, entonces la más decidida me preguntó: “Y ¿cuáles son las condiciones que establece la Iglesia?”, yo le dije: “Cuando hay un peligro inminente de muerte y el sacerdote no alcanzaría a confesar individualmente a cada persona o cuando hay un número tan grande de personas a confesar que el sacerdote no pudiera confesarlos a todos en un tiempo razonable y que en consecuencia ellos se verían privados por largo tiempo de la gracia sacramental o de la sagrada comunión, pero el caso de ustedes no reúne ninguna de estas condiciones así que no les puedo dar la absolución general o colectiva, por lo que les recomiendo que hagan fila como toda la gente y se confiesen una a una”.

Hermanos, no busquemos lo más cómodo a la hora de recibir los sacramentos, la mentalidad práctica que nos impone la sociedad contemporánea queremos aplicarla a todos los aspectos de nuestra vida, queremos simplificarlo todo, hasta la vida espiritual y la recepción de los sacramentos, y eso no es posible, los sacramentos deben recibirse con una preparación adecuada, siguiendo los pasos señalados por la Iglesia y cumpliendo los requisitos mínimos que aseguran su digna recepción. Aprovecho para recordarles los pasos para una buena confesión: Examen de conciencia, dolor de los pecados, decir los pecados al confesor, cumplir la penitencia, hacer el propósito de enmienda.

Dios les bendiga. Hasta la semana entrante.