Un día vino una joven y me preguntó: “Padre, ¿Es pecado asistir a una fiesta de revelación de género? Porque una amiga me dijo que eso de ‘revelación de género’ era contrario a las enseñanzas de la Iglesia, porque la Iglesia habla de sexo, no de género”, yo le respondí: En sí misma la fiesta no es pecado. Es un gesto social y familiar para compartir la alegría de la llegada de un hijo. Podría ser inapropiado si se adopta conscientemente un lenguaje que promueve ideologías contrarias a la verdad del ser humano y si se convierte en un derroche o en algo frívolo que desplaza lo esencial: el don de la vida. Si uno asiste con una actitud sana (para acompañar a los padres y alegrarse con ellos) y sin apoyar ideologías contrarias a la fe, no hay problema moral”.
Entonces ella me dijo: ¿No sería más correcto hablar de ‘revelación de sexo’? yo le dije: Sí, porque lo que se está revelando es una realidad biológica observable en la ecografía, no una identidad construida. El uso de “género” viene del inglés gender reveal, que por influencia cultural se tradujo tal cual, aunque el término no sea el más exacto.
Diferencia entre Sexo y Género
- Sexo: designa la realidad biológica y corporal de la persona, inscrita en su naturaleza desde la concepción (varón o mujer). Esto es lo que la Iglesia afirma como parte de la creación de Dios (cf. Catecismo, nn. 2331-2333).
- Género: en su uso original lingüístico, se refería a la clasificación gramatical de sustantivos. Hoy, en el discurso secular, muchas corrientes lo usan para significar “identidad de género” desligada del sexo biológico, lo cual la Iglesia rechaza cuando implica negar la realidad creada.
- Por eso, lo más correcto para un católico es hablar de “sexo” cuando nos referimos a si un bebé es niño o niña. Decir “revelación de género” es una expresión popularizada por la cultura actual, pero teológicamente y científicamente sería más preciso “revelación del sexo”.
¿Esto existía antes?
- No. Es una costumbre reciente, popularizada en redes sociales en los últimos 15-20 años.
- Antes, la familia solía enterarse del sexo del bebé al nacer o, si se sabía antes, se comunicaba de forma sencilla.
La Iglesia y muchos especialistas en lenguaje y cultura han señalado que uno de los modos en que la ideología de género se ha difundido es precisamente a través de cambios en el lenguaje, porque las palabras modelan la forma en que pensamos.
En este caso:
- Antes: cuando se hablaba de “sexo” se entendía algo objetivo, biológico, inscrito en el cuerpo desde la concepción: varón o mujer.
- Ahora: se ha ido sustituyendo por “género”, término más ambiguo que, en la perspectiva de la ideología de género, puede significar una “identidad” que cada uno define subjetivamente, incluso en contradicción con su cuerpo.
- Este cambio no es accidental: si se modifica el vocabulario, poco a poco se cambia la mentalidad social.
Por eso, el Magisterio (por ejemplo, en el documento de la Congregación para la Educación Católica Varón y mujer los creó [2019]) advierte que hay que ser cuidadosos con el lenguaje y no asumir sin más términos que nacen en contextos ideológicos contrarios a la visión cristiana del hombre y la mujer.
La ideología de género busca influir a través del lenguaje, y por eso para un católico es más preciso y fiel a la verdad hablar de sexo cuando se refiere a la realidad biológica de ser hombre o mujer.
Hasta la semana que viene, si Dios quiere.
Pbro. Eduardo Michel Flores.
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