Hace un tiempo vino al confesionario una señora joven y en su confesión me preguntó: “Padre, ¿Estoy obligada a ir a la casa de mis suegros, incluso si me tratan mal?”, yo le respondí: “Por favor, explíquese mejor”, ella me dijo: “Mi marido y yo tenemos poco tiempo de casados, y él me exige que vaya a casa de sus papás cada fin de semana, pero ellos, cada vez que estoy en su casa me humillan, me lastiman o me ofenden, yo he discutido con mi marido, porque él quiere que sigamos yendo los fines de semana a casa de mis suegros, pero yo ya me harté y le dije que yo no volvería a ir a esa casa y él me dijo que era mi obligación ir, porque estamos casados y yo soy su esposa y tengo que obedecerlo, entonces yo le dije que se lo preguntaría a un sacerdote y por eso estoy aquí”, entonces yo le pregunté: “Y eso que sucede en casa de sus suegros ¿Es reciente o tiene mucho tiempo que pasa?”, ella me dijo: “Padre, siempre ha sido así, desde que andábamos de novios, la familia de mi esposo nunca me ha querido, siempre me han hecho pasar malos ratos en su casa”, yo le pregunté: “Pero ¿Por qué cree usted que le hagan eso? ¿Hay algo que usted les haya hecho a ellos primero?”, ella me respondió: “No padre, no es algo que yo haya hecho, lo que pasa es que su familia es de alcurnia, de abolengo, tiene un apellido de renombre, y como yo procedo de una familia sencilla, normal, ellos nunca me han podido perdonar que me haya casado con su hijo, por eso me ven feo y me tratan mal”, yo le dije: “Entonces ¿Por qué se casó? Ella me dijo: “Porque yo amo a mi esposo”, entonces yo le pregunté: “Pero, su esposo ¿Qué hace cuando a usted la ofenden o la humillan? ¿Lo permite?”, ella me dijo: “Padre, cuando esto sucede mi esposo hace como que no oye o se voltea hacia otro lado, se queda callado y no dice nada”, yo le dije: “Pero ¿usted no le ha reclamado su actitud o su conducta?”, ella me respondió: “Claro que se lo he reclamado, y varias veces, pero él esquiva las preguntas y no asume su responsabilidad, yo le he dicho ‘soy tu esposa ¿Por qué no me defiendes? Y él responde ‘ellos son mi familia’, luego dice ‘Es una broma y tú lo tomas muy en serio”, pero lo que yo creo es que tiene miedo de contradecirlos, porque lo pueden desheredar, y su herencia es para él muy importante”, yo le dije: “Pues mire, volviendo a su pregunta inicial y tomando en consideración todo lo que me acaba de decir y suponiendo que todo lo que me dijo suceda así como me lo dijo, puedo afirmar que en vista de las circunstancias y mientras éstas no cambien usted no tiene ninguna obligación de ir a donde la humillan, lastiman u ofenden, incluso si es la casa de sus suegros, así que su esposo no la puede obligar a ir, ciertamente que si usted por un gesto de buena voluntad hacia su esposo y queriendo hacer las paces va a la casa de ellos de visita y a pesar de todo los trata bien, como si nunca hubiera pasado nada, será un gran signo de perdón gratuito como el que nos enseña a practicar Jesús en el evangelio”.

Es increíble que aun haya en nuestro tiempo “castas y clases sociales”, o al menos que eso crean algunas familias que parecen ancladas en un pasado ya ido que no quieren dejar atrás. Hoy en día los hijos deberían poder elegir con quien casarse, después de un noviazgo serio y solo si hay verdadero amor entre ellos. Los padres no deberían humillar u ofender a los cónyuges de sus hijos solo porque no tienen un apellido de abolengo o de alcurnia. Pero si eso sucediera el esposo o la esposa de la familia de alcurnia debería defender a su cónyuge hasta con su propia vida, si es preciso, una esposa reiteradamente humillada en casa de sus suegros no está obligada a volver ahí, de ninguna forma.

Que Dios los bendiga, nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.