Una vez entró un joven al confesionario y me dijo: “Padre, tengo novia y no sé qué hacer”, yo le respondí: “¿Por qué? ¿No se llevan bien?”, él me dijo: “Nos llevamos muy bien, ese no es el problema”, entonces le dije: “¿Cuál es el problema entonces?”, él me respondió: “Es que yo he recibido una formación en valores en la que se me ha inculcado que el sexo es algo que debe practicarse hasta que la pareja se casa”, yo le respondí: “Bueno, pues eso es lo que enseña la moral católica, es lo que enseña la Iglesia respecto a este tema”, entonces me dijo: “Pues ahí está el problema”, le dije: “No entiendo, ¿cómo puede ser tu formación en valores un problema en tu relación sentimental?”, me respondió: “El problema es que mi novia no ha recibido la misma formación que yo y ella quiere que tengamos sexo antes de casarnos y yo le he dicho que eso va contra mis principios, contra los valores en los que yo fui formado, eso nos ha llevado alguna vez a enojarnos, a veces hemos discutido por este punto”, y añadió: “Lo que sucede es que vivimos rodeados de un mundo en el que ‘tener sexo con tu novia’ es lo más normal, incluso si te rehúsas a hacerlo ‘te ven como raro o extraño’, entonces me he preguntado muchas veces ¿Qué hago? ¿Respeto mi conciencia o le cumplo a mi novia?”, entonces yo le dije: “Entiendo el predicamento en el que te encuentras, por un lado quieres ser fiel a la formación cristiana que has recibido en tu casa y en la Iglesia y por otro lado no quieres quedar mal con tu novia, déjame decirte algo, vivir los valores cristianos hoy no es nada fácil ni nada sencillo, al contrario, quien quiera vivir los valores que se desprenden del evangelio y de la Palabra de Dios deberá ir contra corriente, deberá navegar cuesta arriba, porque el mundo en el que vivimos, especialmente entre los jóvenes, nos invita a vivir sin moral, sin ley, sin límites, una moral sin Dios; porque si sacas a Dios de tu vida entonces todo se puede y todo se permite. Pero si respetas a Dios y tratas de ser fiel a sus mandamientos vas a chocar contra el mundo, vas a ser señalado, perseguido, criticado, empezando por tu novia o incluso por tus propios amigos o los miembros de tu familia. Pero creo que tienes un gran reto y enorme desafío, es decir, tratar de que tu novia comprenda y viva de acuerdo a los valores que tu aprendiste, porque si no tú terminarás viviendo de acuerdo a los ‘valores’ que ella tiene”, él me dijo: “Padre, mi novia no es mala, solo que en su familia no le trasmitieron los valores que mi familia sí me trasmitió”.

Amigos, qué importante es que comprendamos que la familia juega un papel insustituible en la formación de valores en la persona, lo que la familia haga o deje de hacer en el campo de los valores y de la formación será determinante en la vida del individuo, por eso el mundo necesita familias fuertes, con valores para darle solidez y firmeza a cada uno de sus miembros. Este papel de la familia como formadora de valores es insustituible y muy valioso, para poder combatir el hedonismo y el relativismo moral que estamos viviendo.

Que Dios los bendiga.
PADRE EDUARDO MICHEL FLORES