Las redes sociales, los servicios de mensajería instantánea y el correo electrónico han transformado profundamente la comunicación humana en la vida contemporánea. Hoy es posible mantener contacto constante con familiares, amigos y conocidos, así como recibir y compartir información de forma inmediata. Sin embargo, estas herramientas también han traído nuevos problemas: exceso de mensajes, invasión a la privacidad y, con frecuencia, comportamientos agresivos o groseros. Ante esto, surge una pregunta moral importante: ¿es pecado bloquear a una persona ofensiva en WhatsApp, correo electrónico u otra red social?
- La comunicación humana y su finalidad
Desde la perspectiva cristiana, la comunicación es un medio para el encuentro, la comunión y la edificación mutua. El Catecismo enseña que la sociedad se sostiene en la verdad y la caridad. Cuando la comunicación se convierte en insultos, ataques o actitudes hirientes, deja de cumplir su finalidad y se vuelve un instrumento de división y daño espiritual. Por eso, tomar medidas como restringir o bloquear el acceso a nuestros medios de comunicación no implica necesariamente una falta de caridad, sino que puede ser una respuesta prudente para salvaguardar la paz interior y evitar discusiones inútiles.
- El derecho a defender la propia integridad
La moral católica reconoce el derecho de toda persona a proteger su integridad física, psicológica y espiritual. Amar a los enemigos, como enseña Jesús, no significa permitir que nos humillen sin límite o que abusen continuamente de nosotros. La Iglesia enseña la legítima defensa, no solo respecto a daños físicos, sino también frente a daños morales y emocionales. Bloquear a alguien que nos agrede en un entorno digital puede considerarse una forma de defensa no violenta, razonable y justa.
- El discernimiento moral del acto
Para discernir moralmente si bloquear a alguien es pecado, se consideran tres elementos: el objeto, la intención y las circunstancias. En cuanto al objeto, bloquear solo significa impedir la comunicación, lo cual no es malo en sí mismo. La intención debe ser buena: cuidar la paz, evitar conflictos o poner límite a una agresión. Si el motivo es el odio o la venganza, puede haber falta moral. En lo referente a las circunstancias, se debe evaluar si la persona bloqueada necesita comunicarse por razones importantes. Si es así, conviene buscar un modo alternativo de contacto para no romper la caridad.
- La caridad cristiana más allá del bloqueo
Generalmente, bloquear en redes sociales es una medida de prudencia y protección que no contradice el amor cristiano. Además, el bloqueo no suprime la obligación de la caridad: el cristiano debe seguir deseando el bien del otro, rezar por él y estar dispuesto al diálogo cuando sea posible. El Papa Francisco ha señalado que las redes sociales pueden ser lugares de agresión verbal, por lo que es necesario un uso prudente y responsable que evite el conflicto y la violencia.
- Consecuencias espirituales
Desde la perspectiva espiritual, bloquear a alguien por prudencia no es pecado. Incluso puede ser una acción virtuosa si ayuda a conservar la serenidad interior y evita caer en respuestas impulsivas que dañen al otro. El pecado estaría en bloquear con resentimiento profundo, con desprecio o con un rechazo absoluto de la reconciliación futura.
Conclusión
En síntesis, para la moral católica bloquear a una persona grosera u ofensiva en medios digitales no es pecado. Es una forma legítima de cuidado personal siempre que la intención sea buena y se mantenga un corazón dispuesto al perdón y a la paz. El cristiano está llamado a servir a la verdad y al amor, sin renunciar a la propia dignidad ni permitir que la comunicación se convierta en motivo de daño o conflicto permanente.
Hasta la semana que viene, si Dios quiere.
Pbro. Eduardo Michel Flores.
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