El monje francés Christian de Chergé, prior del Monasterio de Nuestra Señora del Atlas en Tibhirine, inició su testamento espiritual con las siguientes palabras: “Si me sucediera un día –y podría ser hoy- ser víctima del terrorismo que actualmente parece querer alcanzar a todos los extranjeros que viven en Argelia, quisiera que mi comunidad, mi Iglesia y mi familia recordaran que mi vida ha sido donada a Dios y a este país”…
La historia de su martirio, que ocurrió en el año de 1996, fue dada a conocer en la película De Hombres y de Dioses. En ella se narra cómo siete religiosos tomaron la decisión de quedarse en un país peligroso en atención a su compromiso de “orar entre los otros orantes”, buscando la unidad entre cristianos y musulmanes con un proyecto de paz y reconciliación.
Las convicciones que marcaron la vida de Christian demuestran: profundidad en su espiritualidad, asimilación perfecta del Evangelio y gran amor por la humanidad. Esas certezas las sintetizó en tres:
- Yo soy una casa de oración
- Una casa de oración para todos los pueblos siendo hermano universal
- Soy una casa de oración que es también la caverna de un bandido
Partiendo de reconocer su naturaleza orante pero también pecadora, surgió la fuerza de su petición de misericordia: “Señor Jesús, ten piedad de mí, que soy un pecador”. Es de gran valor el hecho de que Christian, en su testamento, pidió perdón por su parte de complicidad en el mal del mundo. Es muy fácil ver el mal en los demás, pero cuesta mucho trabajo descubrirlo en nosotros mismos, pedir perdón y humildemente ver al otro como un ser que se equivoca ciertamente, pero que también es casa de Dios y poseedor de muchos dones.
Christian escribió: “Dios puede hacer de un enemigo nuestro amigo porque también lo ama y su misericordia quiere cambiar dos corazones para que ellos se encuentren.” ¿De dónde surgió la misión reconciliadora de Christian de Chergé? Su vocación fue el resultado de un profundo agradecimiento a un joven musulmán que le salvó la vida cuando participaba en la milicia. Ese acontecimiento lo acercó al sacerdocio y a su trabajo por el diálogo interreligioso.
Ante un terrorismo tan activo en el mundo que constantemente busca generar miedo y odio entre personas de diferentes pueblos, religiones y costumbres, ¿cómo podemos conservar la paz y seguir abiertos al mensaje de Jesús de amar al prójimo, incluyendo de manera especial al enemigo?
En cinco palabras encuentra Christian los pilares para esa paz que tanto necesitamos como personas, familias y comunidades:
- Paciencia
- Pobreza
- Presencia
- Plegaria
- Perdón
Te invito a meditar en cada uno de estos pilares esenciales que conducen al santuario de los artífices de la paz donde habitaba Christian de Chergé. Su testamento terminó con las siguientes frases de agradecimiento, acercamiento y humildad:
“Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios, porque parece haberla querido por entero para esta ALEGRÍA, por encima de todo y a pesar de todo.
En este gracias, en el que ya está dicho todo de mi vida, os incluyo a vosotros, por supuesto, amigos del ayer y de hoy… Y a ti también, amigo del último instante, que no sabrás lo que estás haciendo; sí, porque también por ti quiero decir este GRACIAS, y este a-Dios, en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea dado volvernos a encontrar, ladrones colmados de gozo, en el paraíso, si así le place a Dios, Padre nuestro, Padre de ambos. Amén…”
Martha Moreno
Voces en el Tiempo