Mayo, mes de María, mes de alegría. Cuando imagino la voz de la Virgen pronunciando el Magnificat, escucho también a su lado los himnos de grandes hombres de la antigüedad que le dedicaron sus mejores composiciones desde el corazón. Las plumas más hábiles deberían estar dedicadas a las causas más nobles. ¿Existirá una causa más pura y agradable a Dios que la de honrar a su queridísima Hija, Madre y Esposa?

El ministerio de ser poeta es uno de los más excelsos del mundo. El poeta logra vislumbrar, en medio de conflictos y panoramas sombríos, las claves para la unidad, la belleza y la verdad. Los poetas descubren todos aquellos dones, muchas veces invisibles, que la mayoría no puede ver. ¿Y qué ocurre cuando han encontrado a María? ¿No habrán anticipado una gran fuente de regocijo imposible de esconder? ¿Qué voces necesitamos conocer para poder ser aprendices en el arte de alabar a nuestra Gran Señora? Me centraré en tres:

1.- AKATHISTOS.- El Akathistos es un himno de la liturgia oriental griega que medita sobre el misterio de la Maternidad Divina. Es un poema célebre, de finales del siglo V, cuyo nombre significa: “estando de pie”. Como himno debe ser cantado y escuchado de pie reflejando reverencia. Es un verdadero resumen de doctrina mariana centrado en Cristo, fundiendo a la vez al Hijo y a la Madre.

¿Quién fue el autor de tan espléndida ofrenda a la Virgen? Fue un oculto poeta  contemplativo cuyo nombre no se conoce. Fue tan grande, que supo traducir su amor por María en un himno profundísimo, y a la vez tan humilde, que su nombre desapareció en el anonimato. Es una voz que sigue cantando en el cielo y que imitó a la perfección la sencillez de María, Virgen y Esposa.

“Salve, por ti resplandece la dicha;

Salve, por ti se eclipsa la pena.

Salve, levantas a Adán, el caído;

Salve, rescatas el llanto de Eva…”

2.- HIMNOS DE SAN EFRÉN A MARÍA.- San Efrén, el Sirio, fue un gran maestro, poeta y defensor de la fe. Vivió en el siglo IV y fue diácono. Su nombre significa “el que da mucho fruto”. En 1920 se le reconoció como Doctor de la Iglesia Universal. Muchos lo conocen como el “Arpa del Espíritu Santo” por la belleza de sus homilías y de sus himnos. Aunque no tenía muchos estudios destacó por su gran conocimiento de las escrituras y de los misterios de la fe. De sus escritos destacan los himnos bellísimos que le compuso a la Virgen María:

“Oh cítara mía, inventa nuevos motivos de alabanza a María Virgen. Levanta tu voz y canta la maternidad enteramente maravillosa de esta virgen, hija de David, que llevó la vida al mundo. Quien la ama, la admira…”

3.- CANTIGAS DE SANTA MARÍA.- Alfonso X, “el Sabio”, rey de Castilla y de León, vivió durante el siglo XIII, siendo su padre Fernando III, “el Santo”. Destacó por crear un modelo de corte preparada y consagrada a un ideal de sabiduría. Su proyecto intelectual invitó a poetas, músicos, artistas, astrónomos, médicos, juristas y científicos de su tiempo. Todo su amor por la Virgen María lo plasmó en las famosas “Cantigas de Santa María”, poemas con notación musical en forma de alabanzas, relatos de historias y milagros, así como oraciones de gran profundidad.

En este mes dedicado a María ¿Por qué no ofrecer cada día a nuestra Madre un regalo, una flor, una mirada? ¿Qué te parece escuchar las Cantigas de Santa María, asombrarte con un himno de San Efrén, o pronunciar de pie y con reverencia el Himno Akathistos?

 

Voces en el Tiempo

Martha Moreno