Un día entró una persona en el confesionario y me dijo: “Padre sé que no me puedo confesar y no puedo comulgar porque no estoy casada a la Iglesia, pero ¿podría escucharme?”, obviamente le dije que sí, me platicó sus problemas personales, matrimoniales y familiares y me pidió consejo, cuando se desahogó de sus problemas y expuso sus inquietudes se sintió aliviada, me dijo: “estoy muy agradecida porque me ha escuchado y todavía más me ha dado consejos muy útiles, yo ya había intentado hablar con algún sacerdote en el confesionario, pero apenas les advertía de mi situación me decían que no podían atenderme”, yo le dije que el confesionario es un espacio para administrar el sacramento de la Reconciliación, es decir, para confesar nuestros pecados y recibir la absolución, y que probablemente por eso no había sido atendida cuando acudió al confesionario, pero aun cuando esa sea la finalidad del confesionario no excluye la posibilidad de escuchar a las personas hablar de sus problemas y pedir algún consejo, además le dije que si bien no podía recibir la absolución de sus pecados por su condición, sin embargo era muy conveniente que no se alejara de la Iglesia, que fuera a misa junto con su familia, que se acercara con confianza a hablar con un sacerdote cada vez que sintiera necesidad, porque aunque no pudiera recibir el perdón de sus pecados, podía recibir muchas luces y consejos para su vida.

El confesionario es un lugar donde el sacerdote ejerce la función de juez, de padre, de médico, pero también de consejero espiritual y maestro, con la asistencia del Espíritu Santo, por eso no dudemos de acercarnos a la Confesión cuando requiramos consejo y dirección espiritual, nos hará mucho bien. Y si alguna persona no puede recibir la absolución y la comunión y quiere platicar con un sacerdote para pedirle consejo u orientación no dude en hacerlo, les aseguro que les hará mucho bien, les recomiendo acercarse con prudencia y discreción con el sacerdote y solicitar ser escuchados y yo puedo afirmar que la mayoría de los sacerdotes les atenderán con caridad y atención.

Les deseo todas las bendiciones de parte de Dios, nos leemos la próxima semana.

 

Confidencias del confesionario.

P. Eduardo Michel Flores.