Esto me decía un joven cuando le pregunté: “¿Cuánto tiempo hace de tu última confesión?”, él me respondió: “Como tres años”, entonces yo le dije como acostumbro para saber el motivo y poder ayudar mejor: “Y, ¿Por qué tanto tiempo?”, él me dijo: “Padre, yo pertenecí a un grupo de Iglesia con el cual tuve una experiencia decepcionante y por eso me alejé de la Iglesia, no dejé de creer en Dios, pero si dejé de confiar en la Iglesia”, entonces yo le pregunté: “Pero ¿Por qué dejaste de confiar en la Iglesia? ¿Qué te hizo la Iglesia?”, él me dijo: “Durante varios años estuve en ese grupo que yo quería mucho, entonces con el paso del tiempo, me fui enterando de defectos y fallas de personas y de situaciones antievangélicas de este grupo y aunque luché por cambiar esas situaciones terminé por cansarme, decepcionarme y salirme, entonces dejé de ir a Misa, dejé de orar, dejé de confesarme y comulgar”, entonces yo lo interrumpí para decirle: “Me resulta un poco incomprensible tu reacción, porque por unas personas que te decepcionaron tú te has alejado de Dios y de la Iglesia, es decir, que alejándote de los sacramentos tú eres el que te haces daño y no les haces nada a las personas que te decepcionaron, por el contrario, el daño te lo haces a ti mismo, dejando de recibir las gracias y bendiciones que Dios te quiere dar en cada sacramento; además eso que dices que no dejaste de creer en Dios, pero sí de confiar en la Iglesia es un error, porque dejando de practicar tu fe te alejas de Dios”, entonces él me dijo: “Así es padre, por eso estoy aquí, porque he comprendido mi error, mientras más me alejé de la Iglesia más lejos me sentí de Dios, por eso vine a confesarme y quiero comulgar y retomar mi asistencia a la misa dominical, ya no soporto vivir lejos de Dios”, yo le dije: “Te felicito, Dios se alegra de tu regreso y te da su gracia para que perseveres en tu propósito”, él me dijo: “Padre, agradezco sus palabras que me alientan a volver al Señor y a practicar mi fe dentro de la Iglesia”.

Es indudable que en cualquier grupo humano encontraremos personas con cualidades y defectos, lo mismo en los grupos de Iglesia, hay seres humanos que tienen aciertos y fallas, aunque quisiéramos encontrar, en los grupos que buscan a Dios, personas buenas y santas, lo cierto es que no siempre es así, sino que hay de todo, personas buenas y santas y otras que no lo son, hasta puede ser que nos encontremos con personas malas. Debemos saber que las personas de Iglesia no son ángeles, tienen virtudes y cometen errores, ciertamente que no se trata de justificar los pecados de nadie, solo por el hecho de ser humano, sin embargo, tampoco se puede caer en el error de creer que en un grupo de Iglesia va a encontrar uno solo ejemplos de santidad consumada y si no es así caer en la decepción o en la frustración. Si uno llega a encontrarse con situaciones negativas o reprobables en algún grupo hay que procurar la corrección fraterna y la oración por esa persona o situación. Y si es un asunto grave que deba ser denunciado hay que hacerlo sin tardanza.

Que Dios les bendiga abundantemente. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.